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viernes, 14 de abril de 2017

EXPLICACIÓN DE LAS 7 PALABRAS



Esto es todo lo que debe saber sobre el "Sermón de las 7 palabras" de Jesús


 (ACI).- El Sermón de las 7 palabras es una reflexión sobre las últimas palabras que Jesucristo pronunció en la Cruz.

Esta práctica se inició con el sacerdote jesuita peruano Francisco del Castillo, que en 1660, realizó una prédica de tres horas durante el Viernes Santo en la que comparó el sufrimiento de Cristo con los padecimientos de los esclavos e indígenas.

Desde entonces, el "Sermón de las 7 palabras" se realiza cada Viernes Santo en el Perú. Luego, esta práctica se extendió al resto de América y a Europa.

Esta tradición es importante porque cada palabra tiene un significado y un sentido. Por ejemplo, la frase “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” destaca la actitud piadosa de Jesús, quien ora por sus verdugos.

Otras palabras que se consideran como una promesa son las que Cristo dirigió al buen ladrón: “Tú estarás conmigo en el paraíso”. También las frases dichas a Juan representan la entrega de su madre a la humanidad.

En entrevista concedida a ACI Prensa, el P. Donato Jiménez explicó que las palabras de Cristo representan la culminación de toda su obra redentora: Cristo se entrega al Padre sabiendo que su misión ha concluido y con la plena confianza de que resucitará al tercer día.


martes, 11 de abril de 2017

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA 2017


Una reflexión para cada día de la Semana Santa 2017



Tenemos la suerte de saber, por el evangelio, lo que hizo Jesucristo cada uno de los días de la Semana Santa. Aquí lo tienes. Es la semana más importante de todo el año. Con cada cosa que hizo y dijo, nos quiso enseñar. Habla con Él de eso.

El jueves, viernes y domingo hay Oficios; aunque el jueves y el viernes no es obligatoria la asistencia, ojalá puedas ir los tres días.


LUNES SANTO (10 de Abril)

¿Qué hizo hoy Jesús? Jesús ha dormido en el pueblo de Betania, en la casa de Lázaro, Marta y María, sus mejores amigos. A media mañana sube andando a Jerusalén, que está a unos cuatro kilómetros. En el camino, como es la hora de comer tiene hambre. Se acerca a una frondosa higuera, llena de hojas, pero en la que no hay higos, entonces la secó por no tener frutos. Al llegar a Jerusalén, va al templo y lo encuentra lleno de comerciantes haciendo negocios y los echa a latigazos, pidiéndonos que tratemos con respeto a Dios y a las cosas de Dios. Por la tarde pasa por el monte de los olivos, donde estuvo haciendo un rato de oración, y vuelve a pie a Betania.

A lo mejor Dios tampoco encuentra en ti los frutos que Él esperaba. Pídele perdón. ¿Tratas con respeto a Dios y a sus cosas? ¿Cómo te comportas en Misa, en el Oratorio, o en la Iglesia? ¿Haces con cariño las genuflexiones? Cuando oyes blasfemias, ¿pides perdón a Dios interiormente?

Fíjate como Jesús dedicaba todos los días a hacer un rato de oración como tú ahora. No lo dejes ningún día, aunque sea unos pocos minutos.


MARTES SANTO (11 de Abril)

Jesús vuelve a Jerusalén. Pasan por el lugar de la higuera maldecida. Al ver el templo, profetiza que será destruído. Los discípulos están tristes porque Jesús les anuncia que dentro de dos días le matarán. Los cristianos, como Él, hemos aprendido a cumplir siempre la voluntad de Dios Padre, por encima de todo. Por ejemplo, Juana de Arco, cuando estaba al frente de sus soldados franceses, en una gran batalla contra Inglaterra, Dios le anuncia que ese día será herida. Entonces una amiga suya le dice que no vaya a pelear. Y Juana le contesta en tono irónico: "sal tú y di a mis generales que Juana de Arco no luchará porque tiene miedo a ser herida". Y salió valerosamente al frente de sus soldados, y fue gravemente herida.

No tengamos miedo de aceptar la voluntad de Dios. ¡Señor, sí, Tú siempre quieres lo mejor para mí! Quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero mientras quieras.


MIÉRCOLES SANTO (12 de Abril)

Jesús se queda en Betania. Simón, el leproso que había sido curado por Jesús, invita al Señor a comer en su casa, por lo agradecido que le estaba. Mientras están comiendo, entra en la casa una mujer del pueblo llamada María; rompe un frasco de perfume carísimo y lo echa a los pies del Señor. Los besa y los seca con sus cabellos. A Jesús le gustó ese detalle de cariño.

Es entonces cuando Judas busca a los jefes del pueblo judío y les dice: "¿Qué me dais si os lo entrego?". Ellos se alegraron y prometieron darle dinero.

¿Eres agradecido como Simón por las veces que a ti también te he curado de tus pecados? Cada vez, después de confesarte, dale gracias por haberte perdonado.

A Jesús le gustará que hoy tengas algún detalle de cariño con Él, como María. Piensa ahora uno concreto y regálaselo ya.


JUEVES SANTO (13 de Abril)

La última Cena. Por la mañana de¡ Jueves, Pedro y Juan se adelantan para preparar la cena en Jerusalén. A la tarde llegaron al Cenáculo. Allí Jesús lavó los pies uno a uno. Luego, sentados a la mesa celebra la primera Misa: les da a comer su Cuerpo y su Sangre y les ordena sacerdotes a los Apóstoles para que, en adelante, ellos celebren la Misa. Judas salió del Cenáculo antes, para entregarle. Jesús se despidió de su Madre y se fue al huerto de los Olivos. Allí sudó sangre, viendo lo que le esperaba. Los discípulos se durmieron. Llegó Judas con todos los de la sinagoga y le da un beso. Entonces, le cogieron preso y todos los Apóstoles huyeron. Lo llevan al Palacio de Caifás, el Sumo Sacerdote. Le interrogan durante toda la noche: no duerme nada.

Hazle tú hoy compañía al Señor, que está solo. Haz el propósito de no abandonarle nunca, y de visitarle con frecuencia en el sagrario.


VIERNES SANTO (14 de Abril)

Hoy muere. Al amanecer del viernes, le juzgan. Tiene sueño, frío, le han dado golpes. Deciden condenarle y lo llevan a Pilatos. Judas, desesperado, no supo volver con la Virgen y pedir perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lava las manos y manda crucificar a Jesús. Antes, ordenó que le azotaran. La Virgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después, le colocan una corona de espinas y se burlan de Él. Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvado se encuentra con su Madre. Simón le ayuda a llevar la Cruz. Alrededor de las doce del mediodía, le crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre nuestra y hacia las tres se murió y entregó el espíritu al Padre. Para certificar la muerte, le traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo le desclavan, y dejan el Cuerpo en manos de su Madre. Son cerca de las siete cuando le entierran en el sepulcro.

¡Dame, Señor dolor de amor! Ojalá lleves en el bolsillo un crucifijo y lo beses con frecuencia.



SÁBADO SANTO (15 de Abril)

Jesús ha muerto. Todo el día de hoy, su Cuerpo reposa en el sepulcro, frío y sin vida. Ahora nos damos cuenta de lo que pesan nuestros pecados. Jesús ha muerto para redimirnos.

Estamos tristes. La Virgen María también está triste, pero contenta porque sabe que resucitará. Los Apóstoles van llegando a su lado, y Ella les consuela.

Pasa el día unido a la Virgen, y con Ella acompáñale a Jesús en el sepulcro. Haz el propósito de correr al regazo de la Virgen cuando te hayas separado de Él.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN (16 de Abril)

En cuanto se hace de día, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven que no está su Cuerpo. Un Ángel les dice que ha resucitado. Van corriendo donde está la Virgen con los Apóstoles y les dan la gran noticia: ¡Ha resucitado! Pedro y Juan corren al sepulcro y ven las vendas en el suelo. Ahora entienden que Jesús es Dios. El desconsuelo que tenían, ayer, se transforma en una inmensa alegría. Y rápidamente lo transmiten a los demás Apóstoles y discípulos. Y todos permanecen con la Virgen esperando el momento de volver a encontrarse con el Señor.

Desde entonces, todos los cristianos podemos tratar al Señor, que está Vivo. Hoy estamos muy contentos y es momento de darle constantemente gracias a Dios.

Como Pedro y Juan, tú también tienes que preocuparte de que tus amigos sepan que Jesús ha resucitado, y le traten. Pídele esa preocupación.


Texto del P. José Pedro Manglano Castellary

sábado, 8 de abril de 2017

QUÉ ES LA SEMANA SANTA?


¿Qué es la Semana Santa?


Explicación de la celebración

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Domingo de Ramos

Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

Jueves Santo

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el jueves santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

Viernes Santo

Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Via Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

Sábado Santo o Sábado de Gloria

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “ la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?

El pueblo judío celebraba la fiesta de pascua en recuerdo de la liberación de la esclavitud de Egipto, el día de la primera luna llena de primavera. Esta fecha la fijaban en base al año lunar y no al año solar de nuestro calendario moderno. Es por esta razón que cada año la Semana Santa cambia de día, pues se le hace coincidir con la luna llena.

En la fiesta de la Pascua, los judíos se reunían a comer cordero asado y ensaladas de hierbas amargas, recitar bendiciones y cantar salmos. Brindaban por la liberación de la esclavitud.

Jesús es el nuevo cordero pascual que nos trae la nueva liberación, del pecado y de la muerte.

Sugerencias para vivir la Semana Santa

Asistir en familia o a los oficios y ceremonias propios de la Semana Santa porque la vivencia cristiana de estos misterios debe ser comunitaria.

Se puede organizar una pequeña representación acerca de la Semana Santa.

Poner algún propósito concreto a seguir para cada uno de los días de la Semana Santa.

Elaborar unos cartelones en los que se escriba acerca de los días de la Semana Santa y algunas ideas importantes acerca de cada uno de los días.


Fuente: Catholic.net

miércoles, 16 de abril de 2014

LA TRADICIÓN DE JUDAS

Autor: José Cisneros | Fuente: Catholic.net
La Traición de Judas
Mateo 26, 14-25. Miércoles Santo. La traición de una persona querida trae siempre un dolor muy profundo. Jesús ha vivido este dolor.
 
La Traición de Judas
Del santo Evangelio según san Mateo 26, 14-25


Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes,
y les dijo: ¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré? Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle. El primer día de los Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua? El les dijo: Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos. Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua. Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, dijo: Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo, Señor? El respondió: El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!» Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: ¿Soy yo acaso, Rabbí? Dícele: Sí, tú lo has dicho. 


Oración introductoria

Jesús, el distintivo de tus discípulos y misioneros es el amor y la fidelidad. Sin embargo, la traición a tu amor continúa y es más dolorosa cuando proviene de quienes buscamos estar más cerca de Ti. Te suplico que me cuentes entre ésos que quieren ser fieles, entre los que te piden tu gracia para ser auténticos apóstoles de tu Reino.

Petición

Dame, Señor, la sabiduría y fortaleza para ser siempre fiel.

Meditación del Papa Francisco

Juan dice expresamente que "el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo"; de manera semejante, Lucas escribe: "Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce". De este modo, se va más allá de las motivaciones históricas y se explica lo sucedido basándose en la responsabilidad personal de Judas, que cedió miserablemente a una tentación del Maligno. En todo caso, la traición de Judas sigue siendo un misterio. Jesús lo trató como a un amigo, pero en sus invitaciones a seguirlo por el camino de las bienaventuranzas no forzaba las voluntades ni les impedía caer en las tentaciones de Satanás, respetando la libertad humana.
En efecto, las posibilidades de perversión del corazón humano son realmente muchas. El único modo de prevenirlas consiste en no cultivar una visión de las cosas meramente individualista, autónoma, sino, por el contrario, en ponerse siempre del lado de Jesús, asumiendo su punto de vista. Día tras día debemos esforzarnos por estar en plena comunión con él. (Benedicto XVI, 18 de octubre de 2006). 

Reflexión

La traición de una persona querida trae siempre un dolor muy profundo. Jesús ha vivido este dolor sin una reacción irascible, sino que ha hecho todo lo posible por evitar la violencia con Judas de tal manera que, cuando éste llega a Getsemaní con una turba de gente armada, Jesús no rechaza el beso del traidor. Se limita a hacerle ver su error con los ojos de la conciencia y del corazón: "¿Con un beso traicionas al Hijo del Hombre?".

Es paradójico que un beso, un gesto afectivo, llegue a ser un acto de traición. Existe una bella oración que se recita en la Iglesia Oriental tomada de la antigua liturgia de san Juan Crisóstomo. Dice así: "Hijo de Dios, hazme hoy partícipe de tu místico convite, porque no revelaré el Misterio a tus enemigos, ni te daré el beso de Judas. Más bien, como el buen ladrón, te pido que te acuerdes de mí, Señor, cuando estés en tu Reino".

Pidamos hoy la gracia de ser siempre fieles al amor del maestro y busquemos en Él la luz para realizar la voluntad de Dios.

Propósito

Pedir al Espíritu Santo la sabiduría para comprender la grandeza de la Misericordia de Dios.

Diálogo con Cristo

Jesús, no permitas que abuse de tu misericordia. Que mi corazón no se endurezca sino que se llene de ese santo temor que lo encauce a nunca ofenderte conscientemente. Gracias por darme la luz para formar mi conciencia y la fuerza para luchar siempre contra toda forma de egoísmo o doblez. Sé que llegar a santidad es difícil, que no se logra de un día para otro, pero que nunca deje de esforzarme por conseguirla. 

IMÁGENES Y MEDITACIÓN DEL MIÉRCOLES SANTO




GETSEMANÍ: PADRE, SI ES POSIBLE, QUE PASE DE MÍ ESTE CÁLIZ

Autor: P. Alfonso Pedroza, LC. | Fuente: Catholic.net
Getsemaní: Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz
Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Que tu voluntad se realice en mi obrar cotidiano. Sea agradable o no. Tu voluntad, Señor...
 
Getsemaní:  Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz
Un hombre, el más inocente de todos, Jesús de Nazareth, cae de rodillas en el huerto de los olivos. Sólo le contempla la luna que baña, enmudecida, las sombras de la ciudad santa. Era de noche.
Era de noche en el alma de Judas Iscariote, uno de los apóstoles, que ha tomado la decisión de traicionar de su maestro.
Era de noche también en el alma de Jesús. El Señor, que nos acostumbró a verlo tan seguro de sí mismo, dueño de toda circunstancia, aun en medio de situaciones muy tensas, ahora cae de rodillas, temblando. Su sudor es frío, llora, gime. Su oración es inusual: "Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz."

¿Cómo es que tú, que siempre aceptaste la voluntad del Padre y la defendiste contra toda rebaja por parte de los hombres, ahora la rechazas? "Padre, si es posible..." ¡Cuánto te debió doler esta oración! ¡Hasta qué punto debió llegar tu sufrimiento moral que te ha reventado por dentro y te ha hecho chorrear goterones de sudor sanguinolento!

Agonía, temor, pavor, tristeza suma, casi desesperación, tedio, pesar. Estas son las aves que anidan en tu ánimo. Por eso te encontramos desplomado, yaciente en el suelo, gimiendo e implorando misericordia al Padre de los cielos. Sí que era de noche.
¿Por qué esta escena? ¿Por qué así? ¿Qué contemplabas, Jesús? Delante de ti se levantaba una oscura y pesada ola de contradicciones, pasiones desbocadas, traición y desprecio, vejaciones sin cuento, injusticias e ingratitudes, insensibilidad y odio. Todo concentrado sobre ti. Y estabas solo. Terriblemente solo.

Y no era para menos. Las imágenes de lo que te vendrá encima son como sordas bofetadas sobre tu corazón. La traición de Judas, alma escogida; el abandono de los once restantes cuando la captura; las negaciones de Pedro; la condena injusta; el ir y venir de Pilato a Herodes; la cobardía y contemporización del procurador; el bestial ensañamiento de la cohorte sobre tu persona bendita; el desprecio de la chusma que prefirió a un bandido de nombre Barrabás; el via-crucis; la crucifixión; las tres horas de agonía colgado de un madero, pendiendo sobre tus carnes vivas; los desprecios y desafíos que aún allí te lanzarán los escribas y fariseos. Una muerte ignominiosa. Este era el cáliz que por adelantado te hacía beber el Padre.

¡Y no sólo! Ese cáliz insoportable lo completa el ridículo y triste espectáculo de tus seguidores y amigos que a lo largo de la historia actuarían "como si no te conociesen", como si estas páginas del evangelio no hubiesen sido escritas, como si tu donación dolorosa no les incumbiese también a ellos. ¡Cuántos besos sacrílegos y traidores! ¡Cuántas promesas tiradas al bote de la basura! Y ¡cuánto desprecio a tu persona en la persona de los pobres, de las viudas, de los niños, de los ignorantes, de los que no suelen contar para nada en los destinos de las naciones!

"Padre, si te es posible..." aparte de mí tantos pecados, tanta destrucción y muerte. Tantos sitios de exterminio: los lagers, los Gulag, los Albania, los Bosnia, los Ruanda. A tantos Hitlers y Stalins a lo largo de la historia. Todas las matanzas y carnicerías inútiles y gratuitas, perpetradas sobre poblaciones inocentes. Las revanchas, odios, venganzas, rencores, riñas, discusiones sin sentido, disensiones familiares, distancias entre hermanos.

Aparta de mí tanta infidelidad conyugal, tanta debilidad e inconsciencia ante el dolor de los hijos abandonados. Aparta tanto escándalo público, tanto mal ejemplo y desfachatez engrandecida por los medios de comunicación pública.

Aparta de mí tanto desenfreno sexual, tanto comercio con la debilidad humana, tanta propaganda escandalosa.

Y, sobre todo, aparta de mí, Padre santo, el grito angustioso del pequeño que clama desesperado, desde el seno materno, que quiere vivir, que merece vivir, que no es ningún injusto agresor. Él se considera un regalo, puro don de alegría para sus padres. Y hay tantos de ellos, tantos médicos que lo consideran un producto, un montón de células, un huésped indeseable, un auténtico enemigo de la felicidad matrimonial.
¡Quiere vivir! ¡Quiere decirles que los quiere mucho! Sin embargo, son miles, millones de hombres cuya vida ha segado el egoísmo humano.
Guerras, pobreza extrema, infidelidad generalizada, vida de placeres y despilfarro material. Suicidios. Borracheras y orgías. Droga al por mayor. Vandalismo sin sentido, pandillerismo nihilista. Trata de blancas. Misas negras. Promoción de la homosexualidad. Superstición generalizada. La lista sería interminable.

Esto es lo que contemplas, Señor. Esto es lo que cargarás sobre tus hombres. Esto es lo que tu Padre te está cobrando: tú eres el redentor, tú pagarás por los pecados del hombre, de todo hombre, en todas las latitudes, de todos los tiempos. No hay escapatoria. Hay expiación. Y tú lo sabes. Y tú lo aceptas. Y tú estás pagando por ello. Con amor, mansamente… por mí y en mi lugar.

Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Que tu voluntad se realice en mi obrar cotidiano. Sea agradable o ingrata. Fácil o complicada. “Tu voluntad, Señor...”




  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Alfonso Pedroza, LC. 

    viernes, 11 de abril de 2014

    SEMANA SANTA, UNA MÁS EN NUESTRAS VIDAS

    Autor: María Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net
    Semana Santa... una más en nuestras vidas
    Con la oportunidad de vivirla de una manera diferente, abriéndonos sin miedo a buscar ese manantial de amor y gratitud que guarda nuestro corazón
     
    Semana Santa... una más en nuestras vidas
    Tenemos un Domingo de Ramos donde todo parece alborozo a la entrada de Jesús en Jerusalén, palmas y loas, alegría y vítores que luego nos harán comprender lo fugaz y voluble que son los sentimientos humamos...

    Un Jueves Santo en cuya noche, antes de ser entregado al sufrimiento de su Pasión, Cristo va a dejarnos la mejor prenda de amor, una misteriosa y sorprendente donación que solo a un Dios en una locura de enamorado se le puede ocurrir... convertirse en Pan para poderse dar en alimento y así darnos la vida eterna.

    Después, un Viernes Santo con una madrugada atado a una columna mientras el látigo cae una y otra vez sobre su espalda, una corona de espinas, que desgarra la piel de su cabeza y su frente como corona de Rey, un manto de color púrpura sobre sus hombros llagados y sobre el rostro golpes y salivazos. Y unos ojos tristes que miran sin rencor a los que a si lo tratan y torturan. Ya entrada la mañana, una cruz, pesado madero que hay que llevar camino del monte Calvario: insultos, voces y gritos, empujones y caídas, pero nada, ningún dolor se puede comparar como saber que su Madre lo acompaña y está entre esa gente que lo conduce a la muerte y cuando se encuentran...¡no cabe más dolor en el mundo que esa mirada de la Madre con la del Hijo!.

    Luego los clavos en pies y manos y unos brazos que se abren como queriendo abrazar a todo el género humano cuando la cruz es levantada: Cuando yo sea levantado de la tierra ,atraeré a todos hacia mi (Juan 12,34). Y una petición al Padre antes de morir:¡ Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (Lucas 23, 34).

    Si profundizamos, si nos detenemos, si meditamos un poco en esta forma de amar, en esta entrega total del Hijo de Dios hacia los hombres es imposible no caer de rodillas para adorar esa imagen de un Dios clavado en una cruz, deseando corresponder con una muestra, aunque sea tan limitada, como es la nuestra, a ese amor.

    Y después de su muerte... ¡ese glorioso y radiante amanecer del Domingo de Resurrección!.

    CRISTO RESUCITA, HA VENCIDO A LA MUERTE.

    Y esa Resurrección de Cristo nos hace responsables de una vida diferente, de un hecho que nos empuja a dar testimonio de una fe fundada en la grandeza que nos corresponde como hijos de Dios, porque esa resurrección se hace plenamente, cuando después de afirmarla, modificamos nuestra vida personal.

    Estamos pues, a punto de entrar a esta Semana Santa. Una más en nuestras vidas pero con la oportunidad de vivirla de una manera diferente, abriéndonos sin miedo a buscar ese manantial de amor y gratitud que guarda nuestro corazón y que a veces no lo dejamos brotar como decía el Papa Juan Pablo II: Como creyentes hemos de abrirnos a una existencia que se distinga por la gratuidad, entregándonos a nosotros mismos ,sin reserva a Dios y al prójimo.

    FELICES PASCUAS PARA TODOS Y QUE ESTA RESURRECCIÓN DE CRISTO SEA UNA RESURRECCIÓN PERSONAL EN CADA UNO.


  • Preguntas o comentarios al autor
  • Ma. Esther de Ariño
     

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