Mostrando entradas con la etiqueta SAN JOSE OBRERO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SAN JOSE OBRERO. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de mayo de 2017

SAN JOSÉ OBRERO, 1 DE MAYO


Hoy 1 de mayo es la fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores
¡Feliz Fiesta de San José Obrero!




 (ACI).- El 1 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores, fecha que coincide con el Día Mundial del Trabajo. Esta celebración litúrgica fue instituida en 1955 por el Siervo de Dios, Papa Pío XII, ante un grupo de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

El Santo Padre pidió en esa oportunidad que “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.

Pío XII quiso que el Santo Custodio de la Sagrada Familia, “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”.

Por su parte, San Juan Pablo II en su encíclica a los trabajadores “Laborem exercens” destacó que “mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido ‘se hace más hombre’”.

Posteriormente, en el Jubileo de los Trabajadores en el 2000, el Papa de la Familia dijo: “Queridos trabajadores, empresarios, cooperadores, agentes financieros y comerciantes, unid vuestros brazos, vuestra mente y vuestro corazón para contribuir a construir una sociedad que respete al hombre y su trabajo”.

“El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Cuanto se realiza al servicio de una justicia mayor, de una fraternidad más vasta y de un orden más humano en las relaciones sociales, cuenta más que cualquier tipo de progreso en el campo técnico”, añadió”.

lunes, 27 de abril de 2015

ORACIÓN A SAN JOSÉ OBRERO


Oración a San José Obrero

        A tí acudimos, amoroso padre nuestro San José,
        modelo de los hombres y las mujeres trabajadores,
        para rogarte me obtengas del Señor la gracia de
        que el trabajo que tengo me sirva de relación con Dios
        y sea un medio de santificación.

        Que sepa trabajar a conciencia, haciendo de mi deber
        una ofrenda agradable a Dios, que utilice debidamente
        los dones recibidos de El, para trabajar con ahínco,
        paciencia, orden y en paz, como trabajaste Tú, en el
        taller de Nazareth; que la alegre esperanza de la
        Resurrección, me sostenga ante las dificultades cotidianas,
        que no pierda de vista la cuenta que tengo que dar a Dios
        por el tiempo que me ha brindado y por la manera de
        recibir y dar amor.

        Esto te lo pido por el amor a tu santísima esposa María
        y por el gran amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo,
        que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por
        los siglos de los siglos.


        Amén.


jueves, 1 de mayo de 2014

SAN JOSÉ OBRERO, 1 DE MAYO



José Obrero, Santo
Obrero
Mayo 1

Se cristianizó una fiesta que había sido hasta el momento la ocasión anual del trabajador para manifestar sus reivindicaciones, su descontento y hasta sus anhelos. Fácilmente en las grandes ciudades se observaba un paro general y con no menos frecuencia se podían observar las consecuencias sociales que llevan consigo la envidia, el odio y las bajas pasiones repetidamente soliviantadas por los agitadores de turno. En nuestro occidente se aprovechaba también ese momento para lanzar reiteradas calumnias contra la Iglesia que era presentada como fuerza aliada con el capitalismo y consecuentemente como el enemigo de los trabajadores. 

Fue después de la época de la industrialización cuando toma cuerpo la fiesta del trabajo. Las grandes masas obreras han salido perjudicadas con el cambio y aparecen extensas masas de proletarios. También hay otros elementos que ayudan a echar leña al fuego del odio: la propaganda socialista-comunista de la lucha de clases. 

Era entonces una fiesta basada en el odio de clases con el ingrediente del odio a la religión. Calumnia dicha por los que, en su injusticia, quizá tengan vergüenza de que en otro tiempo fuera la Iglesia la que se ocupó de prestar asistencia a sus antepasados en la cama del hospital en que murieron; o quizá lanzaron esas afirmaciones aquellos que un tanto frágiles de memoria olvidaron que los cuidados de la enseñanza primera los recibieron de unas monjas que no les cobraban a sus padres ni la comida que recibían por caridad; o posiblemente repetían lo que oían a otros sin enterarse de que son la Iglesia aquellas y aquellos que, sin esperar ningún tipo de aplauso humano, queman sus vidas ayudando en todos los campos que pueden a los que aún son más desafortunados en el ancho mundo, como Calcuta, territorios africanos pandemiados de sida, o tierras americanas plenas de abandono y de miseria; allí estuvieron y están, dando del amor que disfrutan, ayudando con lo que tienen y con lo que otros les dan, consolando lo que pueden y siendo testigos del que enseñó que el amor al hombre era la única regla a observar. Y son bien conscientes de que han sido siempre y son hoy los débiles los que están en el punto próximo de mira de la Iglesia. Quizá sean inconscientes, pero el resultado obvio es que su mala propaganda daña a quien hace el bien, aunque con defectos, y, desde luego, deseando mejorar. 

El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante. Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis, entre otros documentos. Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana... es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana. 

Nada más natural que fuera el titular de la nueva fiesta cristiana José, esposo de María y padre en funciones de Jesús, el trabajador que no lo tuvo nada fácil a pesar de la nobilísima misión recibida de Dios para la Salvación definitiva y completa de todo hombre; es uno más del pueblo, el trabajador nato que entendió de carencias, supo de estrecheces en su familia y las llevó con dignidad, sufrió emigración forzada, conoció el cansancio del cuerpo por su esfuerzo, sacó adelante su responsabilidad familiar; es decir, vivió como vive cualquier trabajador y probablemente tuvo dificultades laborales mayores que muchos de ellos; se le conoce en su tiempo como José «el artesano» y a Jesús se le da el nombre descriptivo de «el hijo del artesano». Y, por si fuera poco, los designios de Dios cubrían todo su compromiso. 

Fiesta sugiere honra a Dios, descanso y regocijo. Pues, ánimo. Honremos a Dios santificando el trabajo diario con el que nos ganamos el pan, descansemos hoy de la labor y disfrutemos la alegría que conlleva compartir lo nuestro con los demás. 

ORACIÓN DE SAN JOSÉ OBRERO EN BUSCA DE TRABAJO


ORACIÓN A SAN JOSÉ OBRERO 
EN BUSCA DE UN TRABAJO


¡Oh bendito Patriarca san José!,
insigne protector de todo aquel que lo solicita,
modelo de hombre justo y paciente,
ejemplo de virtud y santidad;
varón dotado de un alma tan pura
y un enorme corazón bondadoso
que con fe aceptaste los designios de Dios,
y por amor fuiste el más fiel esposo
de la madre del Señor.


Glorioso san José obrero,
que con el sudor de tu frente
y tus fuertes manos trabajadoras,
proporcionaste sustento a tu Familia,
en esta ocasión acudo con plena confianza a ti
para que a través de tu Santa Esposa,
la Inmaculada Virgen María,
y por el amor dulce y paternal que demostraste
a nuestro Señor Jesucristo,
me asistas en esta gran necesidad
que hoy me desespera y agobia,
acudo a ti para que me ayudes a conseguir
un trabajo digno y bien remunerado,
que me permita cubrir las necesidades de mi hogar,
un trabajo que me fortalezca como ser humano,
me sirva de relación con Dios nuestro Creador
y que sea un medio propicio para mi santificación.


San José bondadoso,
intercede ante Dios para que pueda obtener
lo que humildemente y de corazón te solicito:


(hacer la petición)


San José obrero, santo mío
por tu poderosa mediación
alcánzame de mi Dios y Señor
lo que tan urgente necesito,
y enséñame a amarle y servirle
como tú siempre lo hiciste.


Bienaventurado san José
concédeme también tu perpetua protección,
a fin de que, animado por tu ejemplo y asistencia,
pueda vivir santamente y piadosamente morir,
y alcanzar la eterna beatitud de la Patria Celestial.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...