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miércoles, 29 de enero de 2014

24. CORAZÓN DE JESÚS, DESPEDAZADO POR NUESTROS DELITOS


24 -Corazón de Jesús despedazado por nuestros delitos
31 de agosto, 1986

1.Corazón de Jesús despedazado por nuestros delitos. Jesús de Nazaret, el que durante la última Cena dijo: Esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre derramada por vosotros". Jesús: sacerdote fiel, que mediante su propia sangre entra en el tabernáculo eterno. Jesús: sacerdote, que según el orden de Melquisedec nos deja Su sacrificio: haced esto ... : ¡Jesús - Corazón de Jesús!

2.Corazón de Jesús en Getsemaní, que "se entristece hasta la muerte" que siente el "peso" terrible. Cuando dice: "Todo te es posible: aleja de mi este cáliz" (Mc.14,36). El sabe, al mismo tiempo, cuál es la voluntad del Padre, y no desea otra cosa que cumplirla: derramar el cáliz hasta el fondo. Corazón de Jesús, despedazado con la eterna sentencia: efectivamente, Dios ha amado tanto al mundo hasta dar su Hijo unigénito...

3.Tantos siglos antes lo había dicho Isaías: Pero fue El ciertamente quien soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, mientras que nosotros le tuvimos por castigado, herido por Dios y abatido", (Is 53,4), El se ha inmolado por nuestros delitos: y, sin embargo, ¿no decían en el Gólgota: "Si eres hijo de Dios, baja de esa cruz" (Mt 27,40)?

4.Así decían: Y, sin embargo, el Profeta sabía. Y, sin embargo, Isaías decía..., tantos siglos antes: Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados... Todos nosotros andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su camino: Y Yavé cargó sobre El la iniquidad de todos nosotros... Fue arrancado de la tierra de los vivientes y herido de muerte por el crimen de su pueblo" (Is 53,5-8).

5.¡Despedazado por nuestros delitos! Corazón de Jesús., despedazado por los pecados... Los sufrimientos de la agonía abrazan gradualmente todo el cuerpo del Crucificado. Lentamente la muerte llega al corazón. Jesús dice: "Todo está cumplido". " Padre, en tus manos entrego mi espíritu" (Lc 23,46). ¿Cómo iban a cumplirse las escrituras diversamente? ¿Cómo iban a cumplirse diversamente las palabras del Profeta que dice: "El Justo, mi Siervo, justificará a muchos... Se cumplirá por su medio la voluntad del Señor" (Is 53,11)? ¡La voluntad del Padre! ¡No la mía, sino tu voluntad! 6.Nos hemos unido en la oración contigo, Madre de Cristo: contigo, que has participado en sus sufrimientos ("condoluit").. Tú nos conduces al Corazón de tu Hijo agonizante en la cruz: cuando en su despojamiento se revela hasta el fondo como Amor. Oh Tú, que has participado en sus sufrimientos, permítenos perseverar siempre abrazando este misterio. ¡Madre del Redentor! ¡Acércanos al Corazón de tu Hijo!


San Juan Pablo II 

viernes, 24 de enero de 2014

23. CORAZÓN DE JESÚS, SACIADO DE OPROBIOS


23 -Corazón de Jesús saciado de oprobios
24 de agosto, 1986

1.Corazón de Jesús, saciado de oprobios. Las Palabras de las letanías del Sagrado Corazón de Cristo nos ayudan a releer el Evangelio de la pasión de Cristo. Repasemos con los ojos del alma aquellos momentos y acontecimientos desde la captura en Getsemaní al juicio de Anás y de Caifés, la encarcelación nocturna, la sentencia matutina del Sanedrín, el tribunal del Gobernador romano, el tribunal de Herodes el galileo, la flagelación, la coronación de espinas, la sentencia de crucifixión, el vía crucis hasta el lugar del Gólgota, y, a través de la agonía sobre el árbol de la ignominia, hasta el último "Todo está cumplido". Corazón de Jesús, saciado de oprobios.

2.Corazón de Jesús - el corazón humano del Hijo de Dios -, tan conocedor de la dignidad de todo hombre, tan conocedor de la dignidad de Dios-Hombre. Corazón del Hijo, que es Primogénito de toda creatura: - tan conocedor de la peculiar dignidad del alma y del cuerpo del hombre; - tan sensible por todo lo que ofende esta dignidad: "saciado de oprobios!.

3.Recordemos 1as palabras de Isaías profeta: "He aquí a mi Siervo, a quien sostengo yo; mi elegido, en quien se complace mi alma... El dará el derecho a las naciones. No gritará, no hablará recio... No romperá la caña cascada ni apagará la mecha que se extingue" (Is 42,1-3). "Como de, El se pasmaron muchos, tan desfigurado estaba, su aspecto, que no parecía ser de hombre" (Is 52,14). ... Varón de dolores y familiarizado con el sufrimiento, y como uno ante el cual se oculta el rostro, menospreciado sin que le tengamos en cuenta" (Is 53,3).

4.Corazón de Jesús, saciado de oprobios! ¡Corazón de Jesús saciado de oprobios! Signo de contradicción ... "Y una espada atravesará tu alma ... " (Lc 2,34-35).

22. CORAZÓN DE JESÚS, PROPICIACIÓN POR NUESTROS PECADOS


22 -Corazón de Jesús propiciación por nuestros pecados
17 de agosto, 1986

1-Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados. El Corazón de Jesús. es fuente de vida, porque por medio de El actúa la victoria sobre la muerte. Es fuente de santidad, porque en El ha sido vencido el pecado que es adversario de la santidad en el corazón del hombre. Jesús, que el domingo de resurrección entra por la puerta cerrado, en el Cenáculo, dice a los Apóstoles: "Recibid el apiritu Santo: a quien perdonareis los pecados les serán perdonados" (Jn 20,23). Y diciendo esto, les muestra las manos y el costado, en el que están visibles los signos de la crucifixi5 Muestra el costado, lugar del Corazón traspasado por la lanza del centurión.

2- Así, pues, los Apóstoles han sido llamados a volver al Corazón, que es propiciación por los pecados del mundo. Y con ellos también nosotros somos llamados. La potencia de la remisión de los pecados, la potencia de la victoria sobre el mal que alberga en el corazón del hombre, se encierra en la pasión y en la muerte de Cristo Redentor.Un signo Particular de esta potencia redentora es precisamente el Corazón. La Pasión de Cristo Y Su muerte se han apoderado de todo su cuerpo. Se han cumplido mediante todas las heridas, que El ha recibido durante la pasión. Y se han cumplido sobre todo en el Corazón, porque el Corazón agonizaba mientras se apagaba todo el cuerpo. El Corazón se consumía al ritmo del sufrimiento que producían todas las heridas.

3.En este despojamiento el Corazón ardía de amor. Una llama viva de amor ha consumido el Corazón de Jesús en la cruz. Este amor del Corazón fue la potencia propiciadora por nuestros pecados. Ello ha superado - y supera para siempre - todo el mal contenido en el pecado, todo el alejamiento de Dios, toda la rebelión de la libre voluntad humana, que se opone a Dios y a su santidad. El amor que ha consumado el Corazón de Jesús el amor que ha causado la muerte de su Corazón - era y es una potencia invencible. Mediante el amor del Corazón divino, la muerte ha logrado la victoria sobre el pecado. Se ha convertido en fuente de vida y de santidad.

4.Cristo mismo conoce hasta el fondo este misterio redentor de su Corazón. Es testimonio inmediato del mismo. Cuando dice a los Apóstoles: Recibid el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, da testimonio de aquel Corazón que es propiciación por los pecados del mundo. María, que eres refugio de los pecadores, ¡acércanos al Corazón de tu Hijo!


San Juan Pablo II 

martes, 5 de noviembre de 2013

21. CORAZÓN DE JESÚS, FUENTE DE VIDA Y DE SANTIDAD


21 -Corazón de Jesús fuente de vida y de santidad
10 de agosto, 1986

1.¡Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad! Fuente. Recordemos cuando Jesús se acercó a la pequeña ciudad de Samaria, llamada Sicar, donde se encontraba una fuente que se remontaba a los tiempos del Patriarca Jacob. En aquel lugar encontró a una sarnaritana, que se acercaba para sacar agua de la fuente. El le dice: "Dame de beber". La mujer responde: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mi, mujer sumaritana?". Entonces Jesús replicó: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías a El, y El te daría a ti agua viva". Y continuó: "El agua que yo te dé se hará en ti fuente que salte hasta la vida eterna" (cf. Jn 4,5-14). ¡Fuente! ¡Fuente de vida y de santidad!

2.En otra ocasión, en el último día de la fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén, Jesús - -como escribe también el Evangelista Juan - "gritó, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, según dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su seno". El Evangelista añade: Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en EL" (Jn 7,37-39).

3.Todos deseamos acercamos a esta fuente de agua viva. Todos deseamos beber del Corazón divino, que es fuente de vida y de santidad. En El nos ha sido dado el Espiritu Santo, que se da constantemente a todos aquellos que con adoración y amor se acercan a Cristo, a su Corazón. Acercarse a la fuente quiere decir alcanzar el principia. No hay en el mundo creado otro lugar del cual pueda brotar la santidad para la vida humana fuera de este Corazón, que ha amado tanto. "Ríos de agua viva" han manado de tantos corazones... y ¡manan todavía! De ello dan testimonio los Santos de todos los tiempos.

4.Te pedimos, Madre de Cristo, que seas nuestra Guía al Corazón de tu Hijo. Te pedimos que nos acerques a El y nos enseñes a vivir en intimidad con este Corazón, que es fuente de vida y de santidad.


San Juan Pablo II 

martes, 8 de octubre de 2013

20. CORAZÓN DE JESÚS, RICO PARA TODOS LOS QUE TE INVOCAN


20 -Corazón de Jesús rico para todos los que te invocan
3 de agosto, 1986

1.¡Corazón de Jesús, generoso para aquellos que te invocan!. Nos recogemos hoy durante la oración del Angelus para recordarte, oh Madre de Cristo, el acontecimiento que tuvo lugar en Canó de Galilea. Esto ocurrió al comienzo de la actividad mesiánica.. Jesús había sido invitado, contigo y sus primeros discípulos, a las bodas. Y cuando faltó el vino, Tú, María, dijiste a Jesús: Hijo, "no tienen vino" (Jn 2,3). Tú conocías su corazón. Sabías que es generoso para aquellos que lo invocan. Con tu oración en Caná de Galilea hiciste que el Corazón de Jesús se revelase en su generosidad.

2.Este es el Corazón generoso, puesto que en El habita efectivamente la plenitud. la plenitud de la divinidad habita en Cristo verdadero hombre: y Dios es amor. Es generoso porque ama, y amar quiere decir prodigar, quiere decir dar. Amar quiere decir ser don. -Quiere decir ser para los demás ser para todos, ser para cada uno. Para cada uno que llama. Llama a veces, incluso sin palabras. Llama por el hecho de poner al descubierto todo su verdad, y, en esta verdad, llama al amor. La verdad tiene la fuerza de llamar al amor. Mediante la verdad todos aquellos que son "pobres de espíritu", que "tienen hambre y sed de justicia" que, ellos mismos, "son mísericordiosos" tienen la fuerza de llamar al amor. Todos ellos - y tantos otros más - tienen un maravilloso "poder" sobre el amor. Todos ellos hacen que el amor se comunique, se dé y se manifieste así la generosidad del corazón. Entre todos ellos, Tú, María, eres la primera.

3.¡Corazón de Jesús, generoso para aquellos que te invocan! Mediante esta generosidad el amor no se agota, sino que crece. Crece constantemente. Esta es la naturaleza misteriosa del amor. Y éste es también el misterio del Corazón de Jesús, que es generoso para con todos. Se abre a todos y cada uno. Se abre completamente por sí mismo. Y en esta generosidad no se agota. La generosidad del Corazón da testimonio de que el amor no está sometido a las leyes de la muerte, sino a las leyes de la resurrección y la vida. Da testimonio de que el amor crece con el amor. Esta es su naturaleza.

4.De esta verdad sobre el amor dio testimonio en nuestros tiempos Pablo VI. Su corazón humano cesó de latir aquí., en Castelgandolfo, hace ocho años, en la fiesta de la Transfiguración del Señor. Su humilde sucesor hace suya la misma verdad sobre el amor, que el difunto Pontífice proclamó con la palabra y con la vida hasta el final, invocando al Corazón divino. Y por ello, pensando en el Papa Pablo VI, hoy, durante la oración del Angelus, nos unimos de modo particular a Maria, y decimos: Corazón de Jesús, generoso para aquellos que te invocan, acoge a tusiervo en tu eterna luz.


San Juan Pablo II 

viernes, 20 de septiembre de 2013

19. CORAZÓN DE JESÚS, PACIENTE Y DE MUCHA MISERICORDIA


19 -Corazón de Jesús paciente y de mucha misericordia
27 de julio, 1986

1-¡Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia! Hoy, con ocasión de la oración del Ángelus, deseamos releer una vez más, junto con María, el Evangelio; en cierto sentido lo releemos todo entero, e inmediatamente. En él a~ce el Corazón de Jesús, paciente e inmensamente misericordioso. ¿No es tal vez así el Corazón de Aquel que "pasé haciendo bien" a todos(Hch 10,38)? ¿De Aquel que hizo que los ciegos adquiriesen la vista, los cojos caminasen, los muertos resucitasen? ¿Que a los pobres se les anunciara la Buena Nueva (Lc 7,22)? ¿No es tal vez así el Corazón de Jesús, que no tenia El mismo dónde reclinar la cabeza mientras que los lobos tienen sus guaridas y los pájaros sus nidos (Mt 8,20)? ¿No es tal vez así el Corazón de Jesús, que defendió a la mujer adúltera de la lapidación y luego le dijo: "Vete, y de ahora en adelante no peques más (Jn 8,3-10).? ¿No es tal vez así el Corazón de Aquel que fue llamado "amigo de publicanos y pecadores" (Mt 11,19)?

2- ¡Miremos, junto con María, el interior de este Corazón! ¡Releámoslo a lo largo del Evangelio! Más aún, sobre todo releamos este corazón en el momento de la crucifixión. Cuando ha sido traspasado por la lanza. Cuando se ha desvelado hasta el fondo el misterio en El escrito. El Corazón paciente porque está abierto a todos los Sufrimientos del hombre. ¡El Corazón paciente, porque está dispuesto El mismo a aceptar un sufrimiento inconmensurable con metro humano! ¡El Corazón paciente, porque es inmensamente misericordioso! En efecto, ¿qué es la misericordia, sino esa medida particularísima del amor, que se expresa en el sufrimiento? ¿Qué es, en efecto, la misericordia sino esa medida definitiva del amor, que desciende al centro mismo del mal para vencerlo con el bien? ¿Qué es sino el amor que vence el pecado del mundo mediante el sufrimiento y la muerte?

3.¡Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia! ¡Madre, que has mirado en este Corazón, cuando estabas presente al pie de la cruz! Madre que, por voluntad de este Corazón, te has hecho Madre de todos nosotros. ¿Quién conoce como Tú el misterio del Corazón de Jesús en Belén, en Nazaret, en el Calvario? ¿Quién como Tú sabe que es paciente e inmensamente misericordioso? ¿Quién como Tú da testimonio incesantemente de ello?

San Juan Pablo II

18. CORAZÓN DE JESÚS, DESEO DE LOS ETERNOS COLLADOS


18 -Corazón de Jesús deseo de los eternos collados
20 de julio, 1986

1. Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados... A lo largo de estos domingos, cuando nos congregarnos para la plegaria del mediodía, rezamos las letanías del Sagrado Corazón en unión particular con la Madre de Jesús. El Ángelus dominical es, en efecto, nuestra cita de oración con María. Junto con Ella recordamos la Anunciación, que fue ciertamente un acontecimiento decisivo en su vida. Y he aquí que, en el centro de este acontecimiento, descubrimos el Corazón. Se trata del amor del Hijo de Dios, que desde el momento de la Encarnación comienza a desarrollarse bajo el Corazón de la Madre junto con el Corazón humano de su Hijo.

2. ¿Es este Corazón "deseo" del mundo? Mirando el mundo tal como visiblemente nos rodea, debemos constatar con San Juan que está sometido a la concupiscencia de la carne, a la concupiscencia de los ojos y a la soberbia de la vida (Jn 2,16). Y este "mundo" parece estar lejos del deseo del Corazón de Jesús. No comparte sus deseos. Permanece extraño y, a veces, incluso hostil respecto a EL. Este es el "mundo" del que el Concilio dice que está "esclavizado bajo la servidumbre del pecado (Gaudium et Spes, 2. Y lo dice de acuerdo con toda la Revelación, con la Sagrada Escritura y con la Tradición (e incluso, digamos también, con nuestra experiencia humana).

3. Sin embargo, contemporáneamente, el mismo "mundo" ha sido llamado a la existencia por amor del Creador, y este amor le mantiene constantemente en la existencia. Se trata del mundo como el conjunto de las criaturas visibles e invisibles, y en particular "la entera familia humana con el conjunto universal de las realidades entre las que ésta vive"(Gaudium et Spes, 2). Es el mundo que, precisamente a causa de la "servidumbre del pecado" ha sido sometido a la caducidad - como enseña San Pablo -y, por ello, gime y siente dolores de porto, esperando con impaciencia la manifestación de los hijos de Dios, porque sólo por este camino se puede liberar realmente de la esclavitud- de la corrupción, para participar de la libertad y de la gloria de los hijos de Dios (Rm. 8,19-22).

4.Este mundo - a pesar del pecado y la triple concupiscencia - está -orientado al amor, que llena el Corazón humano del Hijo de María. Y por ello, uniéndonos a Ella, pedimos: Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados, lleva a los corazones humanos, acerca a nuestro tiempo esa liberación que está en el Evangelio, en tu cruz y resurrección: ¡Que está en tu Corazón!


San Juan Pablo II

viernes, 30 de agosto de 2013

17. CORAZÓN DE JESÚS, DE CUYA PLENITUD TODOS HEMOS RECIBIDO


17 -Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido
13 de julio, 1986

1. Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido. Congregados para rezar el Ángelus, nos unimos a María en el momento de la Anunciación, cuando el Verbo se hizo carne y vino a habitar bajo su Corazón: el Corazón de la Madre. Nos unimos, pues, al Corazón de la Madre, que desde el momento de la concepción conoce mejor el corazón humano de su divino Hijo: "De su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia" así escribe el Evangelista Juan (Jn 1,16).

2. ¿Qué es lo que determina la plenitud del Corazón? ¿Cuándo podemos decir que el corazón está pleno? ¿De qué está lleno el Corazón de Jesús? Está lleno de amor. El amor decide sobre esta plenitud del corazón del Hijo de Dios, a la que nos dirigimos hoy en la oración. Es un Corazón lleno de amor del Padre: lleno al modo divino y al mismo tiempo humano. En efecto, el Corazón de Jesús es verdaderamente el corazón humano de Dios Hijo. Está pues, lleno de amor filial todo lo que El ha hecho y dicho en la tierra da testimonio precisamente de ese amor filial.

3. Al mismo tiempo el amor filial del Corazón de Jesús ha revelado - y revela continuamente al mundo el amor del Padre. El Padre, en efecto, "tanto amó al mundo, que le dio su unigénito Hijo" (En 3,16) para la salvación del mundo; para la salvación del hombre, para que él "no perezca, sino que tengo la vida eterna" (ib.). El Corazón de Jesús está por tanto lleno de amor al hombre. Está lleno de amor a la creatura. Lleno de amor al mundo. ¡Está totalmente lleno! Esa plenitud no se agota nunca. Cuando la humanidad gasta los recursos materiales de la tierra, del agua, del aire, estos recursos disminuyen, y poco a poco se acaban. Se habla mucho de este tema relativo a la exploración acelerada de dichos recursos que se lleva a cabo en nuestros días. De aquí derivan advertencias tales como: "No explotar sobre medida". Muy distinto sucede con el amor. Todo lo contrario sucede con la plenitud del Corazón de Jesús. No se agota nunca, ni se agotará jamás. De esta plenitud todos recibimos gracia sobre gracia. Sólo es necesario que se dilate la medida de nuestro corazón, nuestra disponibilidad para sacar de esa sobreabundancia de amor. Precisamente para esto nos unimos al Corazón de María. Cf. n.15 (15 de junio, 1986)


San Juan Pablo II 

16. CORAZÓN DE JESÚS EN QUIEN EL PADRE HALLÓ SUS COMPLACENCIAS


16 -Corazón de Jesús en quien el Padre halló sus complacencias
22 de junio, 1986

1.Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias. Rezando así, particularmente ahora, en el mes de junio, meditamos en aquella complacencia eterna que el Padre tiene en el Hijo: Dios en Dios, Luz en Luz. Esa complacencia significa también Amor: este Amor al que todo lo que existe le debe su vida: sin El, sin Amor, y sin el Verbo-Hijo, "no se hizo nada de cuanto se ha hecho" (Jn 1,3). Esta complacencia del Padre encontró su manifestación en la obra de la creación en particular en la del hombre, cuando Dios "vio lo que había hecho y he aquí que era bueno... era muy bueno" (Gn 1,31). ¿No es, pues, el Corazón de Jesús ese "punto" en el que también el hombre puede volver a encontrar plena confianza en todo lo creado? Ve los valores, ve el orden y la belleza del mundo. Ve el sentido de la vida.

2. Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias. Nos dirigimos a la orilla del Jordán. Nos dirigimos al monte Tabor. En ambos acontecimientos descritos por los Evangelistas se oye la voz de Dios invisible, y es la voz del Padre: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia. Escuchadle" (Mt 17,5). La eterna complacencia del Padre acompaña al Hijo, cuando El se hizo hombre, cuando acogió la misión mesiánica a desarrollar en el mundo, cuando decía que su comida era cumplir la voluntad del Padre. Al final Cristo cumplió esta voluntad haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, y entonces esa eterna complacencia del Padre en el Hijo, que pertenece al intimo misterio del Dios-Trino, se hizo parte de la historia del hombre. En efecto, el Hijo mismo se hizo hombre y en cuanto tal tuvo un corazón de hombre, con el que amó y respondió al amor. Antes que nada al amor del Padre. Y por eso en este corazón, en el Corazón de Jesús, se concentró la complacencia del Padre. Es la complacencia salvífica. En efecto, el Padre abraza con ella - en el corazón de su Hijo - a todos aquellos por los que este Hijo se hizo hombre. Todos aquellos por los que tiene el corazón. Todos aquellos por los que murió y resucitó. En el Corazón de Jesús el hombre y el mundo vuelven a encontrar la complacencia del Padre. Este es el corazón de nuestro Redentor. Es el corazón del Redentor del mundo. En nuestro rezo del Ángelus Dominí unámonos a María. Unámonos a Ella, de la que el Hijo de Dios tomó un corazón humano. Pidámosle que nos acerque a El. Pidamos a Ella, en el corazón del Hijo, acerque al hombre y al mundo la complacencia del Padre, el Amor del Padre, la misericordia de Dios.

viernes, 23 de agosto de 2013

15. CORAZÓN DE JESÚS EN QUIEN HABITA TODA LA PLENITUD DE LA DIVINIDAD


15 -Corazón de Jesús en quien habita toda la plenitud de la Divinidad
15 de septiembre, 1985

1. Corazón de Jesús en el que habita toda la plenitud de la divinidad" Desde el mes de junio, durante los domingos del verano, nuestra oración del "Ángelus" saca temas de reflexión de las letanías del Sagrado Corazón de Jesús. Nos detenemos sobre cada una de las invocaciones y meditamos la gran riqueza de contenido que en ellas se encierro. Es una fuente de inspiración para nuestra vida interior: para nuestra relación con el misterio de Jesucristo.

2. Ayer, mediante la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia entera se abrió una vez más hacia este Corazón en el que "habita toda la plenitud de la divinidad". El misterio de Cristo: Dios-Hombre, tiene una elocuencia particular cuando miramos a la Cruz: ¡He aquí el hombre! ¡He aquí el Crucificado! ¡He aquí-al Hombre totalmente despojado! ¡He aquí al Hombre "destrozado a causa de nuestros pecados"! ¡He aquí al Hombre "cubierto de aprobios"! Y, al mismo tiempo: ¡he aquí al Hombre-Dios! En El habita toda la plenitud de la divinidad. ¡De la misma naturaleza que el Padre! Dios de Dios. Luz de luz. Engendrado, no creado. El Verbo Eterno. Uno en la divinidad con el Padre y con el Espíritu Santo.

3. Cuando el centurión, en el Gólgota, traspasó con una lanza el Crucificado, de su costado salió sangre y agua. Este es el signo de la muerte. El signo de la muerte humana del Dios Inmortal. Al pie de la Cruz se encuentra la Madre. La Madre Dolorosa. La recordamos al día siguiente de la Exaltación de la Cruz. Cuando el costado de Cristo fue traspasado por la lanza del centurión se cumplió en Ella la profecía de Simeón: "Y a ti una espada te traspasará el alma" (Lc 2,25). Las palabras del profeta son un anuncio de la definitiva alianza de los Corazones: del Hijo y de la Madre; de la Madre y del Hijo. "Corazón de Jesús, en el que habita toda la plenitud de la divinidad Corazón de María - Corazón de la Virgen Dolorosa - Corazón de la Madre de Dios. ¡Que nuestra oración a la hora del "Ángelus Domini" se una hoy a esa admirable alianza de los Corazones!

15 de junio, 1986.

4. Proclamemos en el mes de junio las palabras de las letanías: Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad... Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido ... Nos unimos en esta oración con María, que conoce mejor que nadie esta "plenitud" y sabe tomar de ella más plenamente.


San Juan Pablo II

14. CORAZÓN DE JESÚS EN QUIEN ESTÁN TODOS LOS TESOROS DE LA SABIDURÍA Y DE LA CIENCIA


14 -Corazón de Jesús en quien están todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia
1 de septiembre, 1985

1. "Corazón de Jesús, en el que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia". Esta invocación de las letanías del Sagrado Corazón, tomada de la Carta a los Colosenses (2,3), nos hace comprender la necesidad de ir al Corazón de Cristo para entrar en la plenitud de Dios.

2. La ciencia, de la que se habla, no es la ciencia que hincha (1 Co 8,2), fundada en el poder humano. Es sabiduría divina, un misterio escondido durante siglos en la mente de Dios, Creador del universo (Ef 3,9). Es una ciencia nueva, escondida a los sabios y a los entendidos del mundo, pero revelada a los pequeños (Mt 11,25), ricos en humildad, sencillez, pureza de corazón. Esta ciencia y esta sabiduría consisten en conocer el misterio de Dios invisible, que llama a los hombres a ser partícipes de su divina naturaleza y los admite a la comunión con El.

3. Nosotros sabemos estas cosas porque Dios mismo se ha dignado revelárnoslas por medio del Hijo, que es sabiduría de Dios (1 Co 1,24). Todas las cosas que hay en la tierra y en los cielos, han sido creadas por medio de El y para El (Col 1,16). La sabiduría de Cristo es más grande que la de Salomón (Lc 11,31). Sus riquezas son inescrutables (Ef 3,8). Su amor sobrepasa todo conocimiento. Pero con la fe somos capaces de comprender, juntamente con todos los santos, su anchura, su largura, altitud y profundidad (Ef 3, 18). Al conocer a Jesús, conocemos también a Dios. El que le ve a El, ve al Padre (Jn 14,9). Con El apareció el amor de Dios en nuestros corazones (Rm 5,5).

4. La ciencia humana es como el agua de nuestros fuentes: quien la bebe, vuelve a tener sed. La sabiduría y la ciencia de Jesús, en cambio, abren los ojos de la mente, mueven el corazón en la profundidad del ser y engendran al hombre en el amor trascendente; liberan de las tinieblas del error, de las manchas del pecado, del peligro de la muerte, y conducen a la plenitud de la comunión de esos bienes divinos, que trascienden la comprensión de la mente humana (Dei Verbum,6).

5. Con la sabiduría y la ciencia de Jesús, nos arraigamos, y fundamentarnos en la caridad (Ef 3,17). Se crea el hombre nuevo, interior, que pone a Dios en el centro de su vida y a sí mismo al servicio de los hermanos. Es el grado de perfección que alcanza María, Madre de Jesús y Madre nuestra: ejemplo único de criatura nueva, enriquecida con la plenitud de gracia y dispuesta a cumplir la voluntad de Dios" "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Y por esto, nosotros la invocamos como "Trono de la Sabiduría". Al rezar el Ángelus, pidámosle que nos haga como Ella y como su Hijo.

San Juan Pablo II 

13. CORAZÓN DE JESÚS, REY Y CENTRO DE TODOS LOS CORAZONES


13 -Corazón de Jesús Rey y Centro de todos los corazones
25 de agosto,1985

"Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones".

1. Jesucristo es rey de los corazones. Sabemos que durante su actividad mesiánica en Palestina el pueblo, al ver los signos que hacia, quiso proclamarlo rey. Veía en Cristo un justo heredero de David, que durante su reino llevó a Israel al culmen del esplendor.

2. Sabemos también que ante el tribunal de Pilato Jesús de Nazaret a la pregunta: ¿Tú eres rey ... ? respondió:"Mi reino no es de este mundo... Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz"(Jn 18,33. 36-37).

3. En este mundo Cristo es rey de los corazones. Nunca quiso ser soberano temporal, ni siquiera sobre el trono de David.Sólo deseó ese reino que no es de este mundo y que, al mismo tiempo, en este mundo se arraiga por medio de la verdad en los corazones humanos: en el hombre interior. Por este reino anunció el Evangelio e hizo grandes signos. Por este reino, el reino de los hijos y de las hijas adoptivos de Dios, dio su vida en la cruz.

4. Y confirmó de nuevo este reino con su resurrección, dando el Espíritu Santo a los Apóstoles y a los hombres en la Iglesia. De este modo Jesucristo es el rey y centro de todos los corazones. Reunidos en El por medio de la verdad, nos acercamos a la unión del reino, donde Dios "enjugará toda lágrima" (Ap 7,17), porque sera "todo en todos" (1 Co 15,28).

5. Hoy, reunidos para la acostumbrada plegaria dominical del Ángelus Domini, elevamos - juntamente con la Madre de Dios - al Corazón de su Hijo la invocación: "Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de mí". Que el Corazón Inmaculado de María guíe nuestra oración, al cual hoy es de acción de gracias al Señor por el reciente viaje apostólico África. Doy las gracias cordialmente, por la acogida que me han dispensado, a los Presidentes de los distintos países, a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y a las buenas poblaciones africanas. Vayan a todos la expresión de mi viva gratitud.

San Juan Pablo II

miércoles, 7 de agosto de 2013

12.CORAZÓN DE JESÚS, DIGNO DE TODA ALABANZA


12 -Corazón de Jesús, Dignísimo de toda Alabanza
4 de agosto, 1985

1. Queridos hermanos y hermanas: Nos encontramos reunidos para venerar el momento único en la historia del universo en el que Dios-Hijo se hace hombre bajo el Corazón de la Virgen de Nazaret. Es el momento de la Anunciación que refleja la oración del "Angelus Domini": "Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien podrás por nombre Jesús. El será... llamado Hijo del Altísimo" (Lc 1,31-32). María dice: "Hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38). Y desde aquel momento su Corazón se prepara a acoger al Dios-Hombre: ¡"Corazón de Jesús dignísimo de toda alabanza".

2. Nos unimos con la Madre de Dios para adorar a este Corazón del Hombre que, mediante el misterio de la unión hipostática (unión de las dos naturalezas), es al mismo tiempo el Corazón de Dios. Tributamos a Dios la adoración debida al Corazón de Cristo Jesús, desde el primer momento de su concepción en el seno de la Virgen. Junto con María le tributamos la misma adoración en el momento del nacimiento: cuando vino al mundo en la extrema pobreza de Belén. Le tributamos la misma adoración, junto con María, durante todos los días y los años de su vida oculta en Nazaret, durante todos los días y los años en los que cumple su servicio mesiánico en Israel. Y cuando llega el tiempo de la pasión, del despojamiento, de la humillación y del oprobio de la cruz, nos unimos todavía más ardientemente al Corazón de la Madre para gritar: ¡"Corazón de Jesús.. dignísimo de toda alabanza". Sí, ¡Dignísimo de toda alabanza precisamente este oprobio y humillación! En efecto, es entonces que el Redentor alcanza el culmen del amor de Dios. ¡Y el Amor es digno de toda alabanza! Nosotros "no nos gloriaremos a no ser en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo" (cf. Ga 6,14), escribirá San Pablo, mientras San Juan enseña: "Dios es amor" (1 Jn 4,8).

3. Jesucristo está en la gloria de Dios Padre. De esta gloria rodeó el Padre, en el Espíritu Santo, el Corazón de su Hijo glorificado. Esta gloria anuncia en los siglos, la asunción al cielo del Corazón de su Madre. Y todos nosotros nos unimos con Ella para confesar: "Corazón Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros".


San Juan Pablo II

martes, 25 de junio de 2013

11. CORAZÓN DE JESÚS, ABISMO DE TODAS LAS VIRTUDES


11 -Corazón de Jesús, Abismo de todas las Virtudes
28 de julio, 1985

1. "Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes". Bajo el Corazón de la Madre fue concebido el Hombre. El Hijo de Dios fue concebido como Hombre. Para venerar el momento de esta concepción, es decir, el misterio de la Encarnación, nos unimos en la plegaria del Angelus Domini. Bajo la luz del momento de la concepción, bajo la luz del misterio de la Encarnación miramos toda la vida de Jesús, nacido de María. Siguiendo las invocaciones de las Letanías, tratamos de describir en cierto sentido esta vida desde el interior: a través del Corazón.

2. El corazón decide de la profundidad del hombre. Y, en todo caso, indica la medida de esa profundidad, tanto en la experiencia interior de cada uno de nosotros, como en la comunicación interhumana. La profundidad de Jesucristo, indicada con la medida de su Corazón, es incomparable. Supera la profundidad de cualquier otro hombre, porque no es solamente humana, sino al mismo tiempo divina.

3. Esta divina-humana profundidad del Corazón de Jesús es la profundidad de las virtudes: de todas las virtudes. Como un verdadero hombre Jesús expresa el lenguaje interior de su Corazón mediante las virtudes. En efecto, analizando su conducta se pueden descubrir e identificar todas estas virtudes, como históricamente emergen del conocimiento de la moral humana: las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) y las otras que derivan de ellas. (Estas virtudes las han poseído en grado elevado los santos y, si bien siempre con la gracia divina, los grandes genios del ethos humano).

4. La invocación de las Letanías habla de forma muy bella de un "abismo" de las virtudes de Jesús. Este abismo, esta profundidad, significa un grado especial de la perfección de cada una de las virtudes y su poder particular. Esta profundidad y poder de cada una de las virtudes proviene del amor. Cuanto más enraizadas están en el amor todas las virtudes, tanto mayor es su profundidad. Hay que añadir que, además del amor, también la humildad decide la profundidad de las virtudes, Jesús dijo: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" (Mt 11,29).

5. Al recitar el Angelus Domini, recemos a María para que nos acerque cada vez más al Corazón de su Hijo; para que nos ayude a aprender de El, sus propias virtudes.


San Juan Pablo II 

10. CORAZÓN DE JESÚS, LLENO DE BONDAD Y DE AMOR


10 -Corazón de Jesús, lleno de Bondad y de Amor
21 de julio, 1985

1. Corazón de Jesús, "lleno de bondad y de amor".

Deseamos, en nuestra plegaria del Angelus Domini, dirigirnos al Corazón de Cristo, siguiendo las palabras de las letanías. Deseamos hablar al Corazón del Hijo mediante el Corazón de la Madre. ¿Qué puede haber más bello que el coloquio de estos dos corazones? Queremos participar en él.

2. El Corazón de Jesús es "horno ardiente de caridad", porque el amor posee algo de la naturaleza del fuego, que arde y quema para iluminar y calentar. Al mismo tiempo, en el sacrificio del Calvario el corazón del Redentor no fue aniquilado con el fuego del sufrimiento. Aunque humanamente muerto, como constató el centurión Romano cuando traspaso el costado de Cristo con la lanza, en la economía divina de la salvación este Corazón quedó vivo, como manifestó la Resurrección.

3. He aquí que el Corazón vivo del Redentor resucitado y glorificado, lleno de bondad y de amor": infinita y sobreabundantemente lleno. El rebosar del corazón humano alcanza en Cristo la medida divina. Así fue este Corazón ya durante los días de la vida terrena. Lo testimonia cuanto está narrado en el Evangelio. La plenitud del amor se manifiesta a través de la bondad: a través de la bondad irradiaba y se difundía sobre todos, en primer lugar sobre los que sufren y los pobres. Sobre todos según sus necesidades y expectativas más verdaderas. Así es el Corazón humano del Hijo de Dios, incluso después de la experiencia de la cruz y del sacrificio. Mejor dicho, todavía más: rebosante de amor y de bondad.

4. En el momento de la Anunciación comenzó el coloquio del Corazón de la Madre con el Corazón del Hijo. Nos unimos hoy a este coloquio, meditando el misterio de la Encarnación en la plegaria del Angelus Domini.


San Juan Pablo II 

9. CORAZÓN DE JESÚS, SANTUARIO DE JUSTICIA Y AMOR


9 -Corazón de Jesús, "Santuario de Justicia y Amor.
14 de julio, 1985

1. La oración del Angelus nos recuerda cada vez ese momento salvífico en el que, bajo el Corazón de la Virgen de Nazaret, comenzó a latir el Corazón del Verbo, del Hijo de Dios. En su seno se hizo hombre, por obra del Espíritu Santo. En el seno de María fue concebido el hombre, y fue concebido el Corazón.

2. Este Corazón es - como todo corazón humano - un centro, un santuario en el que palpita con un ritmo especial la vida espiritual. Corazón, resonancia insustituible, de todo lo que experimenta el espíritu del hombre. Todo corazón humano está llamado a palpitar con el ritmo de la justicia y del amor. Por esto se mide la verdadera dignidad del hombre.

3. ¡El Corazón de Jesús palpita con el ritmo de la justicia y del amor según la mismo medida divina! Este es precisamente el Corazón del Dios-Hombre. En El se debe cumplir hasta el final toda justicia de Dios hacia el hombre, y también, en cierto sentido, la justicia del hombre hacia Dios. En el corazón humano del Hijo de Dios se ofrece a la humanidad la justicia de Dios mismo. Esta justicia es al mismo tiempo el don del Amor. Por medio del Corazón de Jesús, el amor entra en la historia de la humanidad como Amor subsistente: "porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo" (Jn 3,16).

4. Deseamos mirar con los ojos de la Virgen Inmaculada la luz de aquel admirable misterio: ¡La justicia que se revela como Amor! ¡Amor que llena hasta el borde todo medida de la justicia! ¡Y la sobrepasa! Oremos , a fin de que mediante el Corazón de la Madre de Dios, el Corazón de Jesús, como "santuario de justicia y amor" se convierta para nosotros en "camino, verdad y vida".


San Juan Pablo II 

8. CORAZÓN DE JESÚS, ASILO DE JUSTICIA Y DE AMOR


8 -Corazón de Jesús, asilo de Justicia y de Amor
30 de junio, 1985

1. "Corazón de Jesús, santuario de justicia y caridad."

Del centro de nuestra asamblea, reunida en el día conclusivo del Congreso Eucarístico en Téramo se eleva - como siempre a esta hora - la plegaria del Angelus. Meditemos junto con la Virgen de Nazaret en el momento de la Anunciación. Meditemos en el misterio de la Encarnación: "El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1,14): en efecto, vino a habitar en el seno de María, en su Corazón.

2. Entre el Corazón de la Madre y el Corazón del Niño -de su Hijo- se estrecha desde el principio un vinculo: ¡una espléndida unión de corazones! El Corazón de María es el primero que habló al Corazón de Jesús. El primero, se puede decir, que recitó las letanías a este Corazón. Todos nosotros nos unimos a Ella.

3. Corazón de Jesús, Santuario de Justicia: En Ti el Eterno Padre ha ofrecido a la humanidad la justicia que hay en la Santísima Trinidad, en Dios mismo. La justicia que es de Dios, constituye el fundamento definitivo de nuestra justificación. Esta justicia viene a nosotros mediante el amor. Cristo nos ha amado y se ha dado a si mismo por nosotros (cf. Ga 2,20). ¡Y precisamente con este darse mediante el amor más potente que la muerte, nos ha justificado! "El fue resucitado para nuestra justificación" (Rm 4, 25).

4. A la hora del Angelus, el Congreso Eucarístico de Téramo ora profesando junto con la Madre de Dios los misterios del Sacratísimo Corazón de Jesús. Estos -misterios expresados de modo tan espléndido en las invocaciones de las letanías, nos guíen, por los caminos de la vida terrena, a la patria eterna del Corazón divino, cuando Dios enjugue toda lágrima de los ojos humanos- (cf. Ap 7,17; 21,4), cuando El mismo esté "en todas las cosas" (1 Co 15,28).


San Juan Pablo II

7. CORAZÓN DE JESÚS, HOGUERA ARDIENTE DE CARIDAD


7 -Corazón de Jesús, Hoguera Ardiente de Caridad
23 de junio, 1985

1. "Corazón de Jesús - horno ardiente de caridad."

Durante la oración del Angelus deseamos dirigir, juntamente con la Madre de Dios, nuestros corazones hacia el Corazón de su Hijo Divino. Nos hablan profundamente las invocaciones de estas espléndidas letanías, que rezamos o cantamos sobre todo en el mes de junio. Que la Madre nos ayude a entender mejor los misterios del Corazón de su Hijo.

2. "Horno de caridad" El horno arde. Al arder, quema todo lo material, sea leña u otra sustancia fácilmente combustible. El Corazón de Jesús, el Corazón humano de Jesús, quema con el amor que lo colma. Y este es el amor al Eterno Padre y el amor a los hombres; a las hijas y los hijos adoptivos. El horno, quemando, poco a poco se apaga. El Corazón de Jesús, en cambio, es horno inextinguible. En esto se parece a la "zarza ardiente" del libro del Éxodo, en la que Dios se reveló a Moisés. Era una zarza que ardía con el fuego, pero... no se "consumía" (Ex 3,2).

Efectivamente, el amor que arde en el Corazón de Jesús es sobre todo el Espíritu Santo, en el que Dios-Hijo se une eternamente al Padre. El Corazón de Jesús, el Corazón humano del Dios-Hombre, está abrazado por la "llama viva" del Amor Trinitario, que jamás se extingue.

3. Corazón de Jesús-horno, ardiente de caridad. El horno, mientras arde, ilumina las tinieblas de la noche y calienta los cuerpos de los viandantes ateridos. Hoy queremos rogar a la Madre del Verbo Eterno, para que en el horizonte de la vida de cada uno de nosotros no cese nunca de arder el Corazón de Jesús, "horno ardiente de caridad." Para que El nos revele el Amor que no se extingue ni se deteriora jamás, el Amor que es eterno. Para que ilumine las tinieblas de la noche terrena y caliente los corazones.

4. ¡Cuánto se alegra la Iglesia por el hecho de que en este Corazón Divino se enciendan de amor los corazones humanos! Cuánto se alegra hoy porque en este amor, se encendió el corazón del Padre Benito Menni, sacerdote de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y fundador de la congregación de las Religiosas Hospitalarias del Sacratísimo Corazón de Jesús. También se encendió el corazón de fray Pedro Friedhofen, laico, fundador de los Hermanos de la Misericordia de María Auxiliadora.

5. Dándole las gracias por el único amor capaz de transformar el mundo y la vida humana, nos dirigimos con la Virgen Inmaculada, en el momento de la Anunciación, al Corazón Divino que no cesa de ser "horno ardiente de caridad". Ardiente: como la "zarza" que Moisés vio al pie del monte Horeb. cf. n. 10 (21 de Julio, 1985)


San Juan Pablo II 

6. CORAZÓN DE JESÚS, TEMPLO SANTO DE DIOS


6 -Corazón de Jesús, Templo Santo de Dios
9 de junio, 1985

1. A la hora de la común oración del Angelus, nos dirigimos, juntamente con María - por medio de su Corazón Inmaculado - al Corazón Divino de su Hijo.
¡Corazón de Jesús - Templo santo de Dios! 
¡Corazón de Jesús - Tabernáculo del Altísimo!

Corazón de un Hombre semejante a tantos otros corazones humanos y, a la vez, Corazón de Dios-Hijo. Por tanto, sí es verdad que cada uno de los hombres 'habita"- de algún modo, en su corazón, entonces, en el Corazón del Hombre de Nazaret, de Jesucristo, habita Dios. Es "templo de Dios" por ser Corazón de este hombre.

2. Dios-Hijo está unido con el Padre, como Verbo Eterno. "Dios de Dios, Luz de Luz... engendrado no creado". El Hijo está unido con el Padre en el Espíritu Santo, que es el "soplo" del Padre y del Hijo y es, en la Divina Trinidad, la Persona-Amor. El Corazón del Hombre Jesucristo es, pues, en el sentido trinitario, "Templo de Dios": es el templo interior del Hijo que está unido con el Padre en el Espíritu Santo mediante la unidad de la Divinidad. ¡Qué inescrutable permanece el misterio de este Corazón, que es "Templo de Dios" y "Tabernáculo del Altísimo".

3. Al mismo tiempo, es la verdadera "morada de Dios con los hombres" (Ap 21,3), porque el Corazón de Jesús, en su templo interior abrazo a todos los hombres. Todos habitan allí, abrazados por el eterno amor. A todos pueden dirigirse - en el Corazón de Jesús - las palabras del Profeta:

"Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia" (Jer 31,3).

4. Que esta fuerza del eterno amor que está en el Corazón Divino de Jesús, se comunique hoy de modo particular a los jóvenes que reciben la confirmación. En ellos debe habitar de modo particular el Espíritu Santo. Que se conviertan, pues, también sus corazones a semejanza de Cristo - en "templo santo de Dios" y "tabernáculo del Altísimo". Con frecuencia he oído cantar a los jóvenes: "¿Vosotros sabéis que sois un templo?" Sí, somos templo de Dios y el Espíritu Santo habita en nosotros, según las palabras de San Pablo (cf. 1 Cor 3,16).

5. Por medio del Corazón Inmaculado de María permanezcamos en la Alianza con el Corazón de Jesús que es "Templo de Dios" el más espléndido "Tabernáculo del Altísimo", el más perfecto.

5. CORAZÓN DE JESÚS DE MAJESTAD INFINITA



5 -Corazón de Jesús, de Majestad Infinita
16 de junio, 1985

1. Por medio del Corazón Inmaculado de María queremos dirigirnos al Corazón Divino de su Hijo, al Corazón de Jesús, de Majestad infinita.

Mirad: la infinita Majestad de Dios se oculta en el Corazón humano del Hijo de María. Este Corazón es nuestra Alianza. Este Corazón es la máxima cercanía de Dios con relación a los corazones humanos y a la historia humana. Este Corazón es la maravillosa "condescendencia" de Dios: el Corazón humano que late con la vida divina: la vida divina que late en el corazón humano.

2. En la Santísima Eucaristía descubrimos con el "sentido de la fe" el mismo Corazón, -el Corazón de Majestad infinita- que continúa latiendo con el amor humano de Cristo, Dios-Hombre.

¡Cuán profundamente sintió este amor el Santo Papa Pío X! Cuánto deseó que todos los cristianos, desde los años de la infancia, se acercasen a la Eucaristía, recibiendo la santa comunión: para que se unieran a este Corazón que es, al mismo tiempo, para cada uno de los hombres "Casa de Dios y Puerta del Cielo".

"Casa" ya que, mediante la comunión Eucarística el Corazón de Jesús extiende su morada a cada uno de los corazones humanos.

"Puerta" porque en cada uno de estos corazones humanos, El abre la perspectiva de la eterna unión con la Santísima Trinidad.


3. ¡Madre de Dios! Mientras meditamos el misterio de tu Anunciación, nos acercamos a este Corazón Divino, el Corazón de Majestad infinita, Casa de Dios y Puerta del cielo; a este Corazón que, desde el momento de la Anunciación del Ángel, comenzó a latir junto a tu Corazón virginal y materno.

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