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martes, 21 de noviembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 21 NOVIEMBRE 2017


Trigésimo tercera semana del Tiempo Ordinario - Año Impar
Martes 21 noviembre 2017

 Hoy es: Presentación de la Santísima Virgen (21 de Noviembre)

“ Hoy ha sido la salvación de esta casa ”



Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Macabeos 6,18-31

En aquellos días, a Eleazar, uno de los principales escribas, hombre de edad avanzada y semblante muy digno, le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida. Los que presidían aquel sacrificio ¡legal, viejos amigos de Eleazar, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera, haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración.

Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la Ley santa dada por Dios, respondió todo seguido: «iEnviadme al sepulcro! Que no es digno de mi edad ese engaño. Van a creer muchos jóvenes que Eleazar, a los noventa años, ha apostatado, y, si miento por un poco de vida que me queda, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso seria manchar e infamar mi vejez. Y, aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no escaparía de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable Ley.»
Dicho esto, se dirigió en seguida al suplicio. Los que lo llevaban, poco antes deferentes con él, se endurecieron, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar.
Él, a punto de morir a fuerza de golpes, dijo entre suspiros: «Bien sabe el Señor, que posee la santa sabiduría, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación, y los sufro con gusto en mi alma por respeto a él.»
Así terminó su vida, dejando, no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud.

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Salmo
Sal 3,2-3.4-5.6-7 R/. El Señor me sostiene

Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí: «Ya no lo protege Dios.» R/.

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo. R/.

Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor. R/.

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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

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Reflexión del Evangelio de hoy martes 21 noviembre 2017
Prefirió “una muerte honrosa a una vida de infamia”  


Nos encontramos ante Eleazar, buen judío, hombre recto, coherente con su fe hasta las últimas consecuencias. Más allá de no comer carne prohibida, que hoy para nosotros no tiene tanta importancia, tenemos que quedarnos con que él veía en ese gesto ser fiel al Señor, su Dios. Comer carne prohibida era ir en contra de su Dios. Por eso Eleazar se mantuvo en ser fiel a la ley y a Dios. Hasta no hizo caso a algunos amigos que querían salvar su vida a base de una trampa, de una mentira. Quiso dar testimonio ante todos los creyentes y no creyentes, de la importancia de no ir nunca en contra de Dios. Antes Dios que su vida. Mejor dicho, antes Dios y su fidelidad a él, porque ahí estaba su vida, que renunciar a Dios y mantenerse con vida. Porque para él vivir yendo en contra de Dios es no vivir.

Es la misma dialéctica de los mártires cristianos de todos los tiempos. Vivir renunciando a Jesús, renunciando al Dios de Jesús, nuestro Padre, no es vivir, por eso entregan su vida, sabiendo además que “en la otra orilla” les espera Dios para invitarles al banquete de su amor por toda una eternidad. 

 Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador
¡Cómo nos cuesta reconocer al verdadero Jesús! Solemos quejarnos de las altas jerarquías de la religión judía, que se escandalizaban de ver a Jesús acercarse, como es el caso de Zaqueo, pecador y ladrón reconocido, a personas de conducta no recomendable. Y, con frecuencia, caemos nosotros en el mismo defecto farisaico. Bien sabemos cómo se defendía Jesús. De mil maneras, nos dice que viene dispuesto a echar una mano a quien lo necesite, haya hecho lo que haya hecho, que no viene a condenar, sino a salvar, decidido a buscar a la oveja que se ha despistado y se ha perdido. Como los buenos médicos busca a los múltiples y variados enfermos aquejados de diversas enfermedades, como la falta de luz, de sentido, de esperanza, o la sobredosis de ansia de dinero, de prestigio, de odio, de venganza… Para ello nos ofrece una medicina que solo Él posee, la medicina de su amor, de su perdón, de su comprensión, de su pan de vida, de… Los cristianos tenemos la experiencia de que es una medicina divina eficaz, capaz de curarnos todas nuestras dolencias. “El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Celebramos hoy la presentación de la Santísima Virgen. Es una fiesta que nació en Oriente, el año 543, con ocasión de la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva en Jerusalén. Se supone que María fue presentada en el Templo como lo fue su hijo Jesús.


Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

miércoles, 15 de noviembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 15 NOVIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario
 Hoy, miércoles, 15 de noviembre de 2017




Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (6,1-11):

Escuchad, reyes, y entended; aprendedlo, gobernantes del orbe hasta sus confines; prestad atención, los que domináis los pueblos y alardeáis de multitud de súbditos; el poder os viene del Señor, y el mando, del Altísimo: él indagará vuestras obras y explorará vuestras intenciones; siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni procedisteis según la voluntad de Dios. Repentino y estremecedor vendrá sobre vosotros, porque a los encumbrados se les juzga implacablemente. A los más humildes se les compadece y perdona, pero los fuertes sufrirán una fuerte pena; el Dueño de todos no se arredra, no le impone la grandeza: él creó al pobre y al rico y se preocupa por igual de todos, pero a los poderosos les aguarda un control riguroso. Os lo digo a vosotros, soberanos, a ver si aprendéis a ser sabios y no pecáis; los que observan santamente su santa voluntad serán declarados santos; los que se la aprendan encontrarán quien los defienda. Ansiad, pues, mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción.

Palabra de Dios
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Salmo
Sal 81,3-4.6-7

R/. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra

«Proteged al desvalido y al huérfano, 
haced justicia al humilde y al necesitado, 
defended al pobre y al indigente, 
sacándolos de las manos del culpable.» R/.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses, 
e hijos del Altísimo todos, 
moriréis como cualquier hombre, 
caeréis, príncipes, como uno de tantos.» R/.
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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,11-19):

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.» 
Al verlos, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.» 
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» 
Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 
15 de noviembre de 2017
Alejando Carbajo, cmf



Queridos hermanos, paz y bien.

El evangelio de Lucas va mostrando el camino de Jesús hacia Jerusalén, y ya sabemos lo que le esperaba allí. El signo final, la muerte y resurrección. Y de camino, Jesús nos va dejando signos. Hoy es una curación milagrosa.

La lepra hoy en día sigue siendo una enfermedad terrible. En tiempos de Jesús, la persona afectada estaba fuera de la sociedad, vivía apartada de todos, recluida con otros leprosos, se movía con una campanilla para avisar de que iba de camino…  Una verdadera exclusión social. Se hacía el vacío a su alrededor. La muerte civil.

Por eso quizá es tan importante que Jesús les prestara atención, les dedicar un tiempo y les hablara. Quizá ése fue el primer momento de la sanación de esos diez enfermos. Sentirse personas otra vez. Después vino la curación física. Saberse libres de esa enfermedad terrible. Para nueve de ellos fue suficiente. Se volvieron a sus lugares de origen, a intentar reconstruir sus vidas.

Pero hubo uno de ellos que sintió una llamada más fuerte, a ser verdaderamente agradecido. Podemos decir que, además de la curación física, a él le llego la curación espiritual. Y no fue uno delos judíos, de los “buenos”. Fue un extranjero, un samaritano, el que se dio la vuelta y se arrojó a los pies de Cristo. Reconoció en Él a su salvador. Tuvo fe, y su fe le salvó. Le dio la vida eterna, la salud – salvación para siempre.

Nosotros quizá nos sentimos cómodos, seguros, sabedores de que somos parte de la sociedad. Quizá hayamos tenido alguna enfermedad, algún accidente, que nos haya hecho desear recuperar la salud. Y al recuperarnos, habremos dado gracias a los médicos, a las personas que nos han ayudado. Ojalá que no se nos haya olvidad dar gracias a Dios por la salud perdida y hallada.

Hay que pedirle mucho a Dios que tenga compasión de nosotros. Que nos sane, por fuera y, sobre todo, por dentro. Y cada vez que sintamos su misericordia, darle gracias. Por haberle encontrado, porque nos ha hablado, porque nos ha redimido.

Vuestro amigo en la fe, Alejandro, C.M.F.

martes, 31 de octubre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 31 OCTUBRE 2017



Trigésima semana del Tiempo Ordinario - Año Impar
Lecturas bíblicas de hoy martes 31 Octubre 2017




Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 18-25

Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un dia se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.


Salmo
Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6 

R/. El Señor ha estado grande con nosotros


Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.



Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 18-21

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»
Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»



Reflexión del Evangelio de hoy
“En esperanza fuimos salvados”

San Pablo nos explica la esperanza cristiana para que vivamos emocionados ante lo que nos espera. Lo que nos espera para toda la eternidad es algo tan grandiosamente bello y lleno de felicidad que los malos ratos, los sufrimientos, los trabajos de nuestra vida presente “no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá”.

San Pablo llega a decirnos que ese deseo de la plenitud de felicidad la vive y la siente la creación entera que “está gimiendo toda ella con dolores de parto”, esperando que una vez “liberada de la esclavitud de la corrupción… entrará en la libertad gloriosa de los hijos de Dios”.

Eso mismo nos sucede a cada uno de nosotros. ¿Quién no ha deseado verse libre de los males que le acechan y gozar de la sola alegría para siempre. “También nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo”.

Se parece a un grano de mostaza que crece y se hace un arbusto
El reino de Dios es algo que no puede estancarse. Está llamado a ir creciendo siempre. Tanto a nivel comunitario, esa comunidad que acepta a Dios como su Rey y Señor, como a nivel personal, las personas que nombramos a Dios como nuestro único Rey y nuestro único Dios en nuestras vidas, tiene que parecerse al grano de mostaza y a la levadura de la que nos habla Jesús en el evangelio de hoy.

Cada cristiano, cada seguidor de Jesús, hemos de dejar a Dios que, poco a poco y de manera continua, reine en nosotros, se apodere de todas las zonas de nuestro ser, de nuestra inteligencia, de nuestro corazón, de nuestros sentimientos…

Sabiendo que cada uno tenemos nuestro papel. A nosotros nos toca “plantar, regar”, hacer que la semilla de Dios caiga en buena tierra, pero el “que da el crecimiento es Dios”. Lo nuestro es trabajar en equipo con Jesús, con nuestro Dios.


Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

viernes, 20 de octubre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 20 OCTUBRE 2017


Lecturas bíblicas de hoy Viernes 20 octubre 2017
Vigésimo octava semana del Tiempo Ordinario - Año Impar





Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4,1-8)
Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán justificado por sus obras? Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?: «Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación.» Pues bien, a uno que hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido; en cambio, a éste que no hace ningún trabajo, pero tiene fe en que Dios hace justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber. También David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga la justificación, prescindiendo de sus obras: «Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado.»

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Salmo
Sal 31,1-2.5.11 R/. 
Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.

Habla pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mí culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero. R/.

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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7)

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.»

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Reflexión del Evangelio de hoy

Esa fe se le cuenta en su haber
San Pablo afirma que de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, “la más grande es el amor”. Sin embargo Abraham es justificado por la fe. Podemos preguntarnos qué características tuvo la fe de Abraham para recibir la justificación.

Abraham era un hombre que sabía escuchar, por ello pudo discernir que lo que estaba percibiendo era la voz de Dios.

Abraham era un hombre humilde, por eso pudo obedecer contando solamente con la fuerza de una promesa.

Abraham era un hombre fiel, por eso mantuvo su “sí” hasta el final cuando Dios le pedía que sacrifique al hijo de la promesa.

Por su fe deducimos que amaba a Dios sobre todas las cosas. La fe de Abraham es la respuesta al amor de elección de Dios que engendra en él un amor semejante, por el que lo prefiere a cualquier otra seguridad. Abraham nos recuerda lo que Dios respondió al profeta Habacub: “el justo vivirá por su fidelidad” (Cfr. Ha 2,4)

Abraham es justificado por la fe y es esta la que le permite vivir el primer mandamiento, que aunque no había sido revelado, ya estaba inscrito en el corazón de la humanidad.

Contemplando a Abraham, nuestro padre en la fe, podemos preguntarnos hoy: ¿Creo en Dios a tal punto de amarle sobre todas las cosas?...

Amigos míos
Jesús nos dice hoy: “a ustedes, mis amigos, les digo”; “No temáis”. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados, si cuido de cada uno de mis gorriones ¿Voy a dejar de cuidarte a ti, “mi amiga”, “mi amigo” amado? Temed dejar entrar en vuestra masa la levadura de la hipocresía, de la apariencia que engaña, temed al que puede tentaros y llevaros de su mano al infierno.

Para Jesús, nosotros, cada uno, somos sus amigos ¡Este amor de amistad es el fundamento de nuestra confianza!

Recordemos que el amor de amistad supone: igualdad entre los amigos, amor de benevolencia y que este desearse y hacerse bien sea mutuo. Jesús por la gracia nos hace capaces de dialogar con él como íntimos, tenemos su Espíritu, su vida en nosotros; Él quiere nuestro bien, que lleguemos a la plenitud para la que el Padre nos pensó y que nosotros también procuremos su bien, su gloria: "La gloria de Dios es el hombre viviente; la vida del hombre es la visión de Dios", es decir, Él quiere que vivamos en su Presencia, cercanos a él.

Un amigo fiel a lo que debe temer es a separarse de su amigo, por ello Jesús nos previene de lo que podría alejarnos de Él: la levadura de la hipocresía, la falsedad de vivir de apariencias, y el padre de la mentira que es el que con engaños puede llevarnos al infierno. Este temor es temor de valientes, de los que saben que con el príncipe de este mundo no hay que negociar. Y de los que, si llegan a caer en sus trampas, como el salmista reconocen su falta y confiesan su pecado.

Vivir la amistad con Dios por medio de Jesús es lo que nos hace vivir confiando en Él y aleja de nosotros el verdadero mal y al maligno. Su amistad es la causa de la más honda felicidad que puede alcanzar el ser humano.


Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)

jueves, 19 de octubre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY JUEVES 19 OCTUBRE 2017


Lecturas bíblicas de hoy jueves 19 octubre 2017
Vigésimo octava semana del Tiempo Ordinario - Año Impar



“ Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen ”


Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (3,21-30a)

Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto dejando impunes con su tolerancia los pecados del pasado; se proponía mostrar en nuestros días su justicia salvadora, demostrándose a sí mismo justo y justificando al que apela a la fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda eliminado. ¿En nombre de qué? ¿De las obras? No, en nombre de la fe. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. ¿Acaso es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Evidente que también de los gentiles, si es verdad que no hay más que un Dios.

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Salmo
Sal 129,1-2.3-4.5 R/. 
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto. R/.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor. R/.

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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54)

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!»
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

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Reflexión del Evangelio de hoy

En nuestra sociedad actual lo eficaz es lo productivo. Pero, ¿qué tiene que producir? Inmersos en la cultura mercantilista y monetaria, los máximos beneficios con la mínima inversión. Pero, ¿todo? Gracias a Dios, ¡no! El ser humano no debe entrar en esos parámetros de productividad; la persona no es un objeto en la cadena de producción. Nosotros somos los que ponemos nombre a las cosas (Gn 2, 19-20), no a la inversa. Con nuestra vida espiritual, de fe, pasa igual.

El hombre es justificado por la fe
Orgullosos de las obras -entendemos que buenas- que realizaba la comunidad de los Romanos, San Pablo se ve en la necesidad de explicar que las obras sin fe lo único que procuran es el orgullo personal/comunitario, pero no la justificación-salvación. El Papa Francisco, en repetidas ocasiones, nos ha dicho que la Iglesia no es ninguna ONG, sino que las obras que hacemos los cristianos están movidas y dirigidas a la transcendencia, no sólo a la satisfacción terrenal.

Además, sabiendo que es la fe la que nos mueve hacia la justificación (este movimiento sí requiere de obras, pues una fe sin obras es una fe muerta (St 2, 17)), ésta está abierta y ofrecida a todos los que crean. Es decir, San Pablo les presenta un dilema encubierto a los provenientes del politeísmo: ¿Vosotros creíais en muchos dioses? Sí. Ahora, ¿creéis que sólo hay un Dios? Sí. Si sólo hay un Dios, ¿es Dios de todos? Sí. Entonces, ¿quiénes sois para negar la fe en el único Dios a las gentes que, creyendo en Él, no hacen vuestras mismas obras? Nadie.

No se justifica/salva uno más cuanto más obras hace; esto no funciona como la productividad mercantil. Nos justificamos/salvamos por la fe; la que da sentido a las obras y a la ley.

Os habéis quedado con la llave del saber
En el mismo sentido, Jesús, en el evangelio de Lucas, sigue el argumento de la justificación. Les echa la bronca a los fariseos por centrarse en las obras -mausoleos y sepulcros para consolar su conciencia- y olvidarse del anuncio de la verdadera justificación. Ellos conocían los verdaderos beneficios de la fe, de la voluntad de Dios expresada en su Ley, pero no la participaban porque es más fácil controlar a un pueblo desde la ignorancia que desde el conocimiento.

¡Así es! Jesús regaña severamente a quien enseña pero, indirectamente, también advierte a quien debe aprender. Es decir, si el regalo de la fe lo recibimos cada uno directamente de Dios y nosotros somos sus custodios, nosotros también tenemos la responsabilidad de mantenerla viva no sólo con los alimentos espirituales, sino también con los del conocimiento, que revertirán en aquéllos y, consecuentemente, en nuestra justificación/salvación y el anuncio del Evangelio.

Con nuestras obras sin fe o nuestra fe sin obras; con nuestras ideas de que Dios es para los que cumplimos y no para los que no cumplen; con nuestro monoteísmo teórico y politeísmo práctico; con los bálsamos de conciencia que nos aplicamos con buenas intenciones;…, con todo, debemos saber que del Señor viene la misericordia/justicia y que nuestra alma espera en Él, en su palabra (Sal 129).

El motivo de orgullo, ¿es mi fe o son mis obras?

¿Me procuro una buena formación de mi fe para un mejor anuncio del Evangelio?


D. Juan Jesús Pérez Marcos O.P.
Fraternidad Laical Dulce Nombre de Jesús de Jaén

martes, 17 de octubre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 17 OCTUBRE 2017


Lecturas bíblicas de hoy Martes 17 Octubre 2017
Vigésimo octava semana del Tiempo Ordinario - Año Impar

 Hoy es: San Ignacio de Antioquía (17 de Octubre)

“ El evangelio es fuerza de salvación de Dios ”


Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1,16-25)

Yo no me avergüenzo del Evangelio; es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree, primero para el judío, pero también para el griego. Porque en él se revela la justicia salvadora de Dios para los que creen, en virtud de su fe, como dice la Escritura: «El justo vivirá por su fe.» Desde el cielo Dios revela su reprobación de toda impiedad e injusticia de los hombres que tienen la verdad prisionera de la injusticia. Porque, lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista; Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles, su poder eterno y su divinidad, son visibles para la mente que penetra en sus obras. Realmente no tienen disculpa, porque, conociendo a Dios, no le han dado la gloria y las gracias que Dios se merecía, al contrario, su razonar acabó en vaciedades, y su mente insensata se sumergió en tinieblas. Alardeando de sabios, resultaron unos necios que cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles. Por esa razón, abandonándolos a los deseos de su corazón, los ha entregado Dios a la inmoralidad, con la que degradan ellos mismos sus propios cuerpos; por haber cambiado al Dios verdadero por uno falso, adorando y dando culto a la criatura en vez de al Creador. ¡Bendito él por siempre! Amén.

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Salmo
Sal 18,2-3.4-5 R/. El cielo proclama la gloria de Dios

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,37-41)

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.»

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Reflexión del Evangelio de hoy
El evangelio es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree
San Pablo, que no se avergüenza del evangelio y del Señor del evangelio,  dirigiéndose a los romanos nos habla de dos clases de personas. Los que aceptan por la fe a Dios y encuentra ahí su salvación. “El justo  vivirá por su fe”.

Pero para San Pablo hay otro grupo de hombres, los que habiendo conocido y llegado a Dios por las obras que ha hecho y que “Dios mismo se lo ha puesto delante”, sin embargo, le rechazan y “tienen la verdad prisionera de la injusticia”. “Alardeando de sabios, resultaron necios que cambiaron la gloria de Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles”.

En tiempo de san Pablo y en nuestro tiempo, hay quienes desechan al Dios verdadero y adoran, en diversas versiones, a otros seres, a distintas creaturas. Gran equivocación, pues dioses no hay más que uno, el Dios presentado por Jesucristo, el único que puede ayudar al hombre, con su luz, con su amor, a vivir con sentido, con esperanza, con alegría, a encontrar la salvación y alejarse de la perdición. 

Limpiar la copa por fuera y rebosar por dentro de robos y maldades
 Sabemos la importancia que los guardianes de la religión judía daban a los preceptos legales. Había hasta 613 mandatos que regulaban minuciosamente la vida del fiel judío. Muchos de ellos eran prescripciones externas, y el peligro era quedarse en lo  externo y olvidarse de lo interior. La gran innovación de Jesús fue dar mucha más importancia al interior de la personas que a lo exterior, a lo de fuera. De muchas maneras tocó Jesús este tema. El árbol bueno da frutos bueno, el árbol malo da frutos malos. El corazón bueno da frutos buenos, el corazón malo da frutos malos. El corazón es el centro de las decisiones y acciones del hombre. De él, del interior de la persona, brotan los actos buenos y los actos malos. Por lo que hay que cuidar es nuestro interior, nuestro corazón. Cuando el fariseo que había invitado a comer a Jesús se sorprende de que Jesús no se lave las manos antes de comer, como estaba mandado por la ley, le dijo: “Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades”.

Celebramos hoy la fiesta de San Ignacio de Antioquía que murió el año 107. Famosas las cartas que escribió camino del martirio, donde expresa su fuerte deseo del encuentro pleno con Dios. Pide a su fieles que no hagan nada que impida ser martirizado, pues “soy trigo de Dios y he de ser molido por los dientes de las fieras… todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó”. 


Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 27 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Miércoles de la 25ª semana del Tiempo Ordinario
27 de septiembre 



Primera lectura
Lectura del libro de Esdras (9,5-9):

Yo, Esdras, al llegar la hora de la oblación de la tarde, acabé mi penitencia y, con el vestido y el manto rasgados, me arrodillé y alcé las manos al Señor, mi Dios, diciendo: «Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo a levantar el rostro hacia ti, porque nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza, y nuestra culpa llega al cielo. Desde los tiempos de nuestros padres hasta hoy hemos sido reos de grandes culpas y, por nuestros delitos, nosotros con nuestros reyes sacerdotes hemos sido entregados a reyes extranjeros, a la espada, al destierro, al saqueo y a la ignominia, que es la situación actual. Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia, dejándonos un resto y una estaca en su lugar santo, dando luz a nuestros ojos y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud. Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; nos granjeó el favor de los reyes de Persia, nos dio respiro para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos dio una tapia en Judá y Jerusalén.»

Palabra de Dios
___________

Salmo
Tb 13,2.3-4.6

R/. Bendito sea Dios, que vive eternamente

Él azota y se compadece, 
hunde hasta el abismo y saca de él, 
y no hay quien escape de su mano. R/. 

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles, 
porque él nos dispersó entre ellos. 
Proclamad allí su grandeza, 
ensalzadlo ante todos los vivientes: 
que él es nuestro Dios y Señor, 
nuestro padre por todos los siglos. R/.

Veréis lo que hará con vosotros, 
le daréis gracias a boca llena, 
bendeciréis al Señor de la justicia 
y ensalzaréis al rey de los siglos. R/.

Yo le doy gracias en mi cautiverio, 
anuncio su grandeza 
y su poder a un pueblo pecador. R/.

Convertíos, pecadores, 
obrad rectamente en su presencia: 
quizás os mostrará benevolencia 
y tendrá compasión. R/.
__________

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,1-6):

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. 
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» 
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Palabra del Señor
__________


Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 27 de septiembre de 2017
 Ciudad Redonda


Queridos hermanos:

Cuando nuestro evangelista, tres capítulos más atrás, narra la elección de los Doce por Jesús, dice que les dio el nombre de “apóstoles”; estamos muy familiarizados con esta palabra, para nosotros simple sustantivo, pero para los lectores originario del evangelio era un “sustantivo verbal”, derivado del verbo griego “apostellein”, que significa enviar.

Hoy nos encontramos con una de las varias narraciones de envío, de misión, que ofrece la tradición evangélica. Se nos ha transmitido de modo que refleje una idea fundamental: los enviados prolongan la actividad misma de Jesús, que consistía en anunciar la Buena Noticia, el Reino de Dios, y realizar acciones benéficas que visualizasen la presencia de ese Reino. El evangelista, ha querido dejar claro que esa es la tarea de los discípulos de Jesús de todas las épocas: prolongar su acción, actualizar su presencia.

Llama poderosamente la atención la normativa espartana que se impone a los enviados. Van completamente desprovistos e inermes. Tienen que demostrar que ellos no poseen poder alguno, sino que lo que por medio de ellos pueda suceder es obra de Dios mismo que establece su presencia salvadora en el mundo.

En la época de Jesús y del evangelista todo el que se desplazaba de un lugar a otro llevaba un bastón, que era instrumento de defensa contra animales salvajes o contra salteadores de caminos; pero los enviados de Jesús son anunciadores del Dios de la paz, han aprendido lo de perdonar y hasta poner la otra mejilla; por eso no pueden ir protegidos ni siquiera mínimamente armados.

No se les permite llevar comida, ni ropa de repuesto, ni dinero con que adquirir vestido o alimento; sería una contradicción en quienes anuncian al Dios providente, que cuida de los pájaros y de los lirios, y mucho más, naturalmente, de sus hijos. En definitiva, los enviados de Jesús no necesitan pronunciar muchas palabras, pues su mero aspecto exterior es ya una predicación.

También los creyentes de hoy estamos llamados a prolongar la obra de Jesús y a ser sus testigos. Aquellos de primera hora supieron incorporar su fe, el contenido de su mensaje, a sus propias personas, incluso a su porte exterior. No se puede imitar de forma literal y fundamentalista lo que ellos hicieron; la mera extravagancia diría poco o nada a nuestros contemporáneos. Pero todos quedamos emplazados a poner a contribución nuestra inventiva, a saber llevar hoy una forma de vida que testifique hacia el exterior de forma inconfundible lo que hay en nuestro corazón.

martes, 26 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 26 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Martes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario
Hoy, martes, 26 de septiembre de 2017



Primera lectura
Lectura del libro de Esdras (6,7-8.12b.14-20):

En aquellos días, el rey Darío escribió a los gobernantes de Transeufratina: «Permitid al gobernador y al senado de Judá que trabajen reconstruyendo el templo de Dios en su antiguo sitio. En cuanto al senado de Judá y a la construcción del templo de Dios, os ordeno que se paguen a esos hombres todos los gastos puntualmente y sin interrupción, utilizando los fondos reales de los impuestos de Transeufratina. La orden es mía, y quiero que se cumpla a la letra. Darío.»
De este modo, el senado de Judá adelantó mucho la construcción, cumpliendo las instrucciones de los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Idó, hasta que por fin la terminaron, conforme a lo mandado por el Dios de Israel y por Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. El templo se terminó el día tres del mes de Adar, el año sexto del reinado de Darío. Los israelitas, sacerdotes, levitas y resto de los deportados, celebraron con júbilo la dedicación del templo, ofreciendo con este motivo cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y doce machos cabríos, uno por tribu, como sacrificio expiatorio por todo Israel. El culto del templo de Jerusalén se lo encomendaron a los sacerdotes, por grupos, y a los levitas, por clases, como manda la ley de Moisés. Los deportados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero; como los levitas se habían purificado, junto con los sacerdotes, estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los deportados, para los sacerdotes, sus hermanos, y para ellos mismos.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 121,1-2.3-4a.4b-5

R/. Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron: 
«Vamos a la casa del Señor»! 
Ya están pisando nuestros pies 
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Jerusalén está fundada 
como ciudad bien compacta. 
Allá suben las tribus, 
las tribus del Señor. R/.

Según la costumbre de Israel, 
a celebrar el nombre del Señor; 
en ella están los tribunales de justicia, 
en el palacio de David. R/.

______________

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,19-21):

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.»
Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy martes, 26 de septiembre de 2017
 Ciudad Redonda


Queridos hermanos:

El texto evangélico de hoy es complicado. Da la impresión de que Jesús se había distanciado de su familia. Leyendo este breve texto nos imaginamos a Jesús en medio de mucha gente que le escucha con atención. Por la puerta del fondo se intentan acercar la madre y los hermanos de Jesús. Pero Jesús no les hace mucho caso.

Esta imagen está muy lejos de la más tradicional y dulcificada imagen de Jesús como un hijo modélico, con unas perfectas relaciones con sus padres. El texto, además, es complicado porque habla de los “hermanos” de Jesús, lo que en principio es incompatible con la virginidad de su madre y su carácter de hijo único. 

La realidad es que nada en la vida suele ser sencillo. La realidad de la relación entre las personas suele ser complicada, compleja. Son procesos que necesitan tiempo. A veces, corremos el peligro de, teniendo sólo presente el final, olvidarnos de las etapas intermedias. La realidad es que María debió ser una mujer normal de aquellos tiempos. Probablemente tuvo que pasar por un largo proceso personal hasta entender la actitud y la forma de comportarse de Jesús. Como les pasa a muchos padres con sus hijos, seguramente María no entendió al principio a dónde quería ir Jesús.

Quizá esa fuese la razón por la que fue a buscarle acompañada del resto de su familia. Los biblistas nos dicen que los “hermanos” es una forma genérica de referirse a la familia de Jesús. En aquel tiempo las familias no eran como ahora: padre, madre e hijo (sólo a veces hijos). Lo normal era que viviesen juntos todos en torno al patriarca. Todos eran familia. Todos eran “hermanos”. Por eso, sus familiares fueron a buscar a Jesús.

Pero Jesús ya estaba en otra onda. Estaba ya en el reino de Dios. Esa era su familia: la de los hijos e hijas de Dios, la de los que escuchan la Palabra y la ponen en práctica. Para que aprendamos que hay algo mucho más importante que la sangre. O, dicho de otra manera, que hay una sangre mayor y más fuerte, más original y vital: nuestro común origen en el Padre dios que nos creó. De ahí nace la verdadera fraternidad. María lo asimiló poco a poco.

Pero lo asimiló. Y, al final de la vida de Jesús, estuvo donde tenía que estar: al pie de la cruz y, más tarde, acompañando a los discípulos en la oración. ¿Y nosotros?

lunes, 25 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 25 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Lunes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario
25 de septiembre



Primera lectura
Comienzo del libro de Esdras (1,1-6):

El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para cumplir lo que había anunciado por boca de Jeremías, movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino: «Ciro, rey de Persia, decreta: "El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra y me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Los que entre vosotros pertenezcan a ese pueblo, que su Dios los acompañe, y suban a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que habita en Jerusalén. Y a todos los supervivientes, dondequiera que residan, la gente del lugar proporcionará plata, oro, hacienda y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo del Dios de Jerusalén."»
Entonces, todos los que se sintieron movidos por Dios, cabezas de familia de Judá y Benjamín, sacerdotes y levitas, se pusieron en marcha y subieron a reedificar el templo de Jerusalén. Sus vecinos les proporcionaron de todo: plata, oro, hacienda, ganado y otros muchos regalos de las ofrendas voluntarias.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6 

R/. El Señor ha estado grande con nosotros

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, 
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas, 
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían: 
«El Señor ha estado grande con ellos.» 
El Señor ha estado grande con nosotros, 
y estamos alegres. R/.

Que el Señor cambie nuestra suerte, 
como los torrentes del Negueb. 
Los que sembraban con lágrimas 
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando, 
llevando la semilla; 
al volver, vuelve cantando, 
trayendo sus gavillas. R/.
___________

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,16-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»

Palabra del Señor
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Comentario al Evangelio de hoy lunes, 25 de septiembre de 2017
Ciudad Redonda


Queridos hermanos:

Nadie enciende un candil y lo pone debajo de la cama. Jesús ha venido a traer un mensaje de salvación, amor y esperanza para todos los hombres. No quiere ocultarlo, no quiere esconderlo. Su deseo es que todos lo lleguen a conocer, que todos sientan la potencia y la energía del amor de Dios, capaz de renovar sus vidas, de abrir nuevos horizontes, de llevarnos a una vida en plenitud. 

Lo que pasa es que siempre ha habido los que consciente o inconscientemente han querido ocultar ese mensaje. Han deseado que sólo fuese para un pequeño grupo de elegidos. Los mismos apóstoles se quejaron en un momento determinado a Jesús de que había otros que pretendían expulsar demonios en su nombre. Más adelante, a lo largo de la historia de la Iglesia también el Evangelio se ha ocultado bajo capas de tradiciones y costumbres, de moral y teología. Hasta la lectura de la Biblia se restringió durante mucho tiempo impidiendo que el pueblo cristiano accediese a la Palabra de Dios. 

Pero lo mejor es que la luz del candil sale siempre adelante. Siempre hay alguien que toma el candil y lo pone en el candelero para que todos lo vean. Pensemos en las grandes figuras del pasado. Un Francisco de Asís, por ejemplo. Con una vida muy sencilla hizo que todos viesen la potencia de la luz del Evangelio. 

La Iglesia no es sólo la jerarquía. Iglesia somos todos los creyentes. Iglesia es el Pueblo de Dios, los de arriba y los de abajo. Todos son responsables de hacer que la luz del Evangelio siga brillando en nuestro mundo y atrayendo a todos a la vida y a la esperanza. Todos somos responsables de hacer que el candil no quede oculto sino que brille en el candelero y que todos lo puedan ver. 

Nuestros pecados y limitaciones son muchos, como personas individuales y como institución. Pero tenemos en nuestras manos un tesoro y nuestro esfuerzo principal ha de ser no taparlo sino enseñarlo y mostrarlo al mundo. No se trata de fijarnos en nuestros pecados sino en el amor que Dios ha puesto en nuestros corazones para regalarlo, para vivirlo, para disfrutarlo. Ese es el regalo que Dios nos ha dado. Somos ricos y la única forma de incrementar esa riqueza es compartirla. Como la luz.

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