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miércoles, 20 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 20 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Miércoles de la 24ª semana del Tiempo Ordinario
20 septiembre




Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,14-16):

Aunque espero ir a verte pronto, te escribo esto por si me retraso; quiero que sepas cómo hay que conducirse en la casa de Dios, es decir, en la asamblea de Dios vivo, columna y base de la verdad. Sin discusión, grande es el misterio que veneramos: Manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, contemplado por los ángeles, predicado a los paganos, creído en el mundo, llevado a la gloria.

Palabra de Dios
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Salmo
Sal 110,1-2.3-4.5-6

R/. Grandes son las obras del Señor

Doy gracias al Señor de todo corazón, 
en compañía de los rectos, en la asamblea. 
Grandes son las obras del Señor, 
dignas de estudio para los que las aman. R/. 

Esplendor y belleza son su obra, 
su generosidad dura por siempre; 
ha hecho maravillas memorables, 
el Señor es piadoso y clemente. R/. 

Él da alimento, a sus fieles, 
recordando siempre su alianza; 
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, 
dándoles la heredad de los gentiles. R/.
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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,31-35):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: "Tocarnos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis." Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores." Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón.»

Palabra del Señor


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Comentario al Evangelio de hoy miércoles, 20 de septiembre de 2017


Queridos hermanos:

El texto nos presenta una ruptura en Israel, por un lado el éxito con  la acogida de los enviados de Dios, y por otro, el rechazo inscrito en unos corazones  obstinados. El final del libro de  los Hechos de los Apóstoles subraya esta dramática división que provocan las palabras de juicio contra los obstinados: “sabed, pues, que esta salvación de Dios ha sido ofrecida a los paganos; ellos sí la escucharán” (Hechos 28,28).

Lucas habla de unos muchachos que juegan, pero no es fácil describirlos, porque no se conocen realmente en qué consistían sus juegos. De todos modos podría entenderse también la historia en el sentido de que el juego ha fracasado porque los muchachos  se quedan sentados, obstinados, rechazando todo tipo de invitaciones. No han querido ni bailar en el juego de bodas ni llorar en el juego de los funerales; es decir, no han respondido a la llamada de los músicos.

Juan Bautista no bebía licores ni comía más que alimentos crudos,  no manjares preparados por la mano del hombre. Jesús comía y bebía acompañando a sus amigos, en especial a los publicanos y pecadores, manifestando así la benevolencia que Dios tiene por ellos. Y ambos se convierten en señal de contradicción  para los dirigentes del pueblo judío empeñados en hacer desaparecer a ambos.

El salmo que hoy leemos en la liturgia nos ayuda  a ser sabios con la sabiduría de Dios. Es un himno a la bondad de Dios manifestada en la belleza y bondad de sus obras. Y es en este salmo donde se recoge una de las afirmaciones  fundamentales de la tradición sapiencial: “el temor del Señor es el principio del saber”. Es decir, la sabiduría plena es un don divino y sólo se alcanza desde una actitud de “temor de Dios”, entendido como reconocimiento, obediencia y fidelidad amorosa. El fracaso de los que se consideran dueños de la verdad está precisamente en esa falta de sabiduría que les impide entrar en el Reino a ellos y que tampoco quieren dejar entrar a los demás.

* Ciudadredonda

martes, 19 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 19 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Martes de la 24ª semana de Tiempo Ordinario
19 septiembre



Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,1-13):

Es cierto que aspirar al cargo de obispo es aspirar a una excelente función. Por lo mismo, es preciso que el obispo sea irreprochable, que no se haya casado más que una vez; que sea sensato, prudente, bien educado, digno, hospitalario, hábil para enseñar; no dado al vino ni a la violencia, sino comprensivo, enemigo de pleitos y no ávido de dinero; que sepa gobernar bien su propia casa y educar dignamente a sus hijos. Porque, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios quien no sabe gobernar su propia casa? No debe ser recién convertido, no sea que se llene de soberbia y sea por eso condenado como el demonio. Es necesario que los no creyentes tengan buena opinión de él, para que no caiga en el descrédito ni en las redes del demonio. Los diáconos deben, asimismo, ser respetables y sin doblez, no dados al vino ni a negocios sucios; deben conservar la fe revelada con una conciencia limpia. Que se les ponga a prueba primero y luego, si no hay nada que reprocharles, que ejerzan su oficio de diáconos. Las mujeres deben ser igualmente respetables, no chismosas, juiciosas y fieles en todo. Los diáconos, que sean casados una sola vez y sepan gobernar bien a sus hijos y su propia casa. Los que ejercen bien el diaconado alcanzarán un puesto honroso y gran autoridad para hablar de la fe que tenemos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 100

R/. Danos, Señor, tu bondad y tu justicia

Voy a cantar la bondad y la justicia; 
para ti, Señor, tocaré mi música. 
Voy a explicar el camino perfecto. 
¿Cuándo vendrás a mí? R/.

Quiero proceder en mi casa con recta conciencia. 
No quiero ocuparme de asuntos indignos, 
aborrezco las acciones criminales. R/.

Al que en secreto difama a su prójimo 
lo haré callar; 
al altanero y al ambicioso 
no los soportaré. R/.

Escojo a gente de fiar 
para que vivan conmigo; 
el que sigue un camino perfecto 
será mi servidor. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,11-17):

En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre. 
Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» 
Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: «Joven, yo te lo mando: levántate.»
Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy martes, 19 de septiembre de 2017


Queridos hermanos:

En una sociedad en que la seguridad de la mujer dependía de los hombres, esta viuda, que perdido a su hijo único, se encuentra indefensa y en la ruina total. Sobre ella se acumulan las desgracias. Pero, por otra parte, Jesús había declarado dichosos a los pobres y pequeños, a cuyo número pertenece ciertamente esta mujer. (Lc 6, 20-21)

Al hacer revivir a su hijo, Jesús provoca en el pueblo una confesión de fe en su persona y en la misericordia de Dios (Lc 7,16)

Esta resurrección es, con la de la hija de Jairo, la única que nos refiere Lucas: por un lado, madre-hijo; por otro, padre-hija. Se trata de jóvenes, cuya muerte es particularmente trágica.

Llama la atención que la madre angustiada y desesperada no lucha con toda su fe por recobrar vivo al hijo único, llora desconsolada. Este milagro tiene como única motivación la compasión y el poder de Jesús, que ocupa el centro del relato, como omnipotente vencedor y señor sobre la muerte.

El cortejo fúnebre sale de la ciudad por la puerta. Jesús, a quien presenta Lucas como maestro, está de camino y justamente en este momento va a entrar con sus discípulos en la ciudad. Este caminar de Jesús tiene un relieve muy especial en el desarrollo de la historia de la salvación, como subrayará Lucas.

Todo comienza por la mirada de Jesús a la madre. Y esta mirada provoca en él una infinita compasión por aquella mujer aplastada por el dolor. El Dios de  Lucas es compasivo, también lo es su Mesías. Pero además de este impulso del corazón, Jesús tiene poder para cambiar los destinos de las personas. Dice a la madre: “No llores”. El consuelo tiene su fuente en Dios, que puede despertar a los muertos. Y Jesús manifiesta este designio y esta voluntad de vida no por una nueva palabra, sino por un gesto, el de tocar el féretro. Y a continuación la palabra de Jesús da la vida y levanta al joven que iban a enterrar. Al devolver el hijo a su madre, Jesús se revela como señor de la vida.

lunes, 18 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 18 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario
18 de septiembre 





Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2,1-8):

Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio –digo la verdad, no miento– yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.

Palabra de Dios


Salmo 27

R/. Salva, Señor, a tu pueblo

Escucha, Señor, mi súplica 
cuando te pido ayuda 
y levanto las manos hacia tu santuario. R/.

El Señor es mi fuerza y mi escudo, 
en él confía mi corazón; 
él me socorrió y mi corazón se alegra 
y le canta agradecido. R/.

El Señor es la fuerza de su pueblo, 
el apoyo y la salvación de su Mesías. 
Salva, Señor, a tu pueblo 
y bendícelo porque es tuyo; 
apaciéntalo y condúcelo para siempre. R/.

Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,1-10):

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaum. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado, a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. 
Ellos presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.» 
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió a unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "ve", y va; al otro: "ven", y viene; y a mi criado: "haz esto", y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.»
Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy lunes, 18 de septiembre de 2017

Queridos hermanos:

Tanto la primera lectura como el salmo nos invitan a orar con insistencia y humildad: orar por todos los hombres ya que a todos quiere salvar Dios. En estos textos destaca ese espíritu abierto, sin discriminaciones ni fanatismos, que debe distinguir a los verdaderos discípulos de Jesús.

El texto de Lucas en el evangelio de hoy tiene unos matices peculiares que lo distinguen  de la narración de Mateo (8, 5-13). En la narración de Lucas el interés se centra en la actitud del centurión, un pagano cuya fe contrasta con el rechazo que Jesús encuentra en Israel. Y Jesús elogia su fe, aunque el soldado no aparezca físicamente en escena.

Lucas ve en este episodio el preludio de la entrada de los  paganos en la iglesia, que narrará ampliamente en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

La fe del centurión consiste en aceptar sin reservas  la autoridad de Jesús en su vida. Y la curación del criado sirve para poner de relieve la fe y la actitud interior de este oficial romano. A nosotros nos sorprende no sólo el amor que siente por aquella nación que le era extraña, Israel,  y que tanto ponderan los ancianos que lo recomiendan a Jesús, sino también el amor concreto a su prójimo. Si tiene a su siervo en tan gran estima, esto significa que lo aprecia como persona y no sólo como criado. A este doble afecto, por el pueblo judío y por el siervo, responderá el amor de Jesús que se extiende sobre los que están cerca y los que están lejos. El amor y la fe se conjugan perfectamente en este soldado.

sábado, 16 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY SÁBADO 16 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Sábado de la 23ª semana del Tiempo Ordinario



Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 
(1,15-17):

Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 112,1-2.3-4.5a.6-7 

R/. Bendito sea el nombre del Señor, 
ahora y por siempre

Alabad, siervos del Señor, 
alabad el nombre del Señor. 
Bendito sea el nombre del Señor, 
ahora y por siempre. R/.

De la salida del sol hasta su ocaso, 
alabado sea el nombre del Señor. 
El Señor se eleva sobre todos los pueblos, 
su gloria sobre los cielos. R/.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro, 
que se abaja para mirar al cielo y a la tierra? 
Levanta del polvo al desvalido, 
alza de la basura al pobre. R/.

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49):

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina.»

Palabra del Señor

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Comentario al Evangelio de hoy domingo, 
17 de septiembre de 2017


El perdón de Dios, tan grande como su misericordia

      Jesús dice que tenemos que perdonar hasta setenta veces siete. Es una forma de hablar exagerada. Para que lo entendamos bien. Significa simplemente que hay que perdonar siempre. Nadie ha tenido la posibilidad de perdonar a otra persona esa enorme cantidad de veces. La exageración continúa en la parábola. La deuda que el empleado tiene con el rey, diez mil talentos, es en la práctica imposible de pagar por lo enorme. Pensemos que las rentas anuales del rey Herodes el Grande no llegaban a los mil talentos en los tiempos de Jesús. Para el empleado no hay salida. Lo sorprendente es que el rey le perdone. Y más sorprendente todavía es que el empleado se preocupe de recuperar cien denarios de su compañero, una miseria de deuda si pensamos que un talento equivalía a seis mil denarios. 

      Todas estas exageraciones nos llevan a un dato fundamental: la misericordia de Dios es tan enorme que no podemos siquiera imaginarla. Casi se podría decir que todas nuestras ideas sobre lo bueno y lo malo, sobre el pecado, etc desaparecen frente a la misericordia de Dios. El amor de Dios por sus criaturas es tan grande que ni siquiera se habla de perdón. Es simplemente un amor que lo cubre todo, que nos envuelve totalmente. Como dice Pablo en la segunda lectura: “en la vida y en la muerte somos del Señor”. Al lado de ese amor, de esa inmensa misericordia, queda claro que cualquier cosa que nos haga uno de nuestros hermanos es nada. Por heridos y dolidos que nos sintamos. 

      Pero tendríamos que ir un paso más allá. ¿No es mucha soberbia pensar que puedo perdonar a mi hermano o hermana? Cuando hago eso, me estoy situando en el lugar del rey de la parábola. Superior a mi hermano. Me arrogo el derecho de determinar, a juzgar, no sólo que me ha ofendido y me ha herido sino que además lo ha hecho voluntariamente y, por eso, es culpable. ¿Desde cuándo me han nombrado juez de mi hermano? ¿Desde cuándo sé lo que pasa por su corazón? Eso pertenece a su intimidad y a Dios que seguramente lo verá como un hijo y lo atenderá como tal. Por mi parte, ¿no será mejor que trate de usar con mi hermano un poco de la misericordia que tiene el rey de la parábola o, mejor, de la inmensísima misericordia con que Dios me mira y compadece? Situado en esa perspectiva, es difícil que llegue a tener que “perdonar” alguna vez en mi vida a mi hermano. 



Para la reflexión

¿Cuántas veces he experimentado en mi corazón el perdón enorme y misericordioso de Dios? ¿Qué ha sido lo que he sentido? Es posible que sepa también del rencor y del deseo de revancha contra mis hermanos. ¿Qué he sentido en esos momentos? ¿Cuándo me he sentido mejor? ¿Al reconciliarme o al mantenerme en el rencor? 

jueves, 14 de septiembre de 2017

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY JUEVES 14 SEPTIEMBRE 2017 - EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ


Lecturas de hoy Exaltación de la Santa Cruz
14 septiembre 2017




Primera lectura
Lectura del libro de los Números (21,4b-9):

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.»
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.»
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.»
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 77,1-2.34-35.36-37.38

R/. No olvidéis las acciones del Señor

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado. R/.

Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor. R/.

Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza. R/.

Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor. R/.

Puede sustituirse por la siguiente lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (3,13-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Palabra del Señor

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Queridos hermanos:

Las cruces están despareciendo de muchos lugares públicos en nombre de la laicidad social. Si no colgamos símbolos de otras religiones ¿por qué habríamos de colgar cruces en las escuelas o en los juzgados, por ejemplo? Y, sin embargo, la cruz de Jesús no es el logotipo de una multinacional religiosa sino un símbolo universal de amor.

La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz no nos invita a acentuar nuestros rasgos de grupos, como si fuéramos unos fanáticos, sino a contemplar al Crucificado. Su trono no es un solio real del pasado ni tampoco un poder mediático del presente, sino su Cuerpo traspasado por amor.

Contemplar la cruz de Jesús significa adentrarse en la historia del sufrimiento de la humanidad. Por eso, los cristianos no somos fanáticos de la cruz como otros lo son de su raza, lengua, bandera, territorio, etc. Al contrario, por la Cruz de Jesús, entramos en esa "internacional del sufrimiento" que solo encuentra un punto de luz en su Cuerpo Resucitado. De esta comunidad de sufrientes no queda excluido ningún ser humano. Cualquiera puede adherirse a la cruz sin sentir que toca madera extrañaa. La cruz de Jesús está hecha con la madera de mi propia tiniebla.


*Ciudadredonda

miércoles, 13 de septiembre de 2017

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY MIÉRCOLES 13 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Miércoles de la 23ª semana del Tiempo Ordinario
13 de septiembre





Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-11):

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes. Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora, en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

Palabra de Dios

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Salmo
Sal 144,2-3.10-11.12-13ab 

R/. El Señor es bueno con todos

Día tras día, te bendeciré 
y alabaré tu nombre por siempre jamás. 
Grande es el Señor, merece toda alabanza, 
es incalculable su grandeza. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, 
que te bendigan tus fieles; 
que proclamen la gloria de tu reinado, 
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres, 
la gloria y majestad de tu reinado. 
Tu reinado es un reinado perpetuo, 
tu gobierno va de edad en edad. R/.

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Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

Palabra del Señor

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Comentario del Evangelio
Queridos hermanos:

Parece que San Pablo esta semana no nos deja respirar. O más bien nos está enseñando a hacerlo, jugando con los significados del verbo aspirar en castellano: "aspirad a los bienes de allá arriba, donde está Cristo". Sería conveniente para nuestros pulmones cristianos "aspirar" los bienes de arriba, en lugar de aquellos que contaminan el oxígeno de la fe. Seguro que respiraríamos mejor y tendríamos una vida cristiana más saludable.

Hoy nos invitan por todos lados a cuidar nuestra salud corporal, a buscar una calidad de vida. Y es algo bueno. Pero es incomparablemente mejor cuidar la vida que no se acaba o para que no se acabe, como queréis. Tenemos un futuro de gloria que nos invita a ir dejando todo aquello que configura la vieja condición humana y que tanto aflora, aunque se quiera abandonar. Todos tendríamos que dejar de inhalar impurezas, pasiones, fornicaciones, codicias, avaricias, iras, maldad, calumnias, groserías... No nos engañemos: se dan en múltiples formas y colores en la vida cotidiana. A veces, incluso, so capa de piedad. Y, además, ese aire contaminado de la vieja condición humana ya tiene su consuelo, su recompensa. Nos lo recuerda Jesús, en el pasaje de Lucas que leemos hoy. Pero es un consuelo que no tiene la dicha, la recompensa de quienes aspiran a construir el Reino de Dios y su justicia. Mejor ser dichosos sin nada, que consolados-ansiosos con todo lo que mancha el corazón del hombre. ¿No os parece?


* Ciudadredonda

martes, 5 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 5 SEPTIEMBRE 2017


Vigésimo segunda Semana del Tiempo Ordinario - Año Impar
5 de septiembre 2017







Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6. 9-11

En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis, hermanos, que os escriba. Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.
Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis.


Salmo
Sal 26,1.4.13-14 R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.


Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús le intimó: «¡Cierra la boca y sal!»
El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño.
Todos comentaban estupefactos: «¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.» Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.



Reflexión del Evangelio de hoy
“Despiertos o dormidos, vivamos con él”   


Jesús, que es “la luz del mundo”, ha iluminado para siempre todos los rincones de nuestra existencia. Desde que nacemos hasta que morimos y resucitamos. Gracias a Él somos “hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas”. Por eso, encaramos nuestro destino último con serenidad, sabiendo que “Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Y desde el fondo de nuestro corazón agradecido le decimos: “Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré?”.

Este saber nuestro glorioso y felicitante destino último nos hace vivir nuestro trayecto terreno de tal manera que “estemos vigilantes y vivamos sobriamente”. Lo que equivale a vivir con intensidad el camino que nos ha trazado Jesús, luchando para que la tierra se parezca cada vez más cielo prometido, donde el amor, la verdad, la ayuda mutua fraterna, la justicia, la paz, la honradez, la ternura, el gozo… sean la moneda corriente en nuestro discurrir diario. Desde nuestro “vivir con él, ya despiertos o dormidos” viviremos siempre con sentido, con esperanza, con ilusión.

“Hablaba con autoridad”
¿Cuándo una persona nos asombra? Una respuesta muy general: cuando hace algo positivo fuera de lo común, que los demás no suelen hacer. Jesús asombraba a sus contemporáneos porque “hablaba con autoridad”. Hablar con autoridad significa hablar creyéndose lo que dice y viviendo lo que dice. Eso hace creíble a quien habla así. Parece ser que, ni entonces ni ahora, había ni hay muchas personas en los diferentes ámbitos de la vida, pero nosotros tenemos que resaltar en el nuestro, el religioso, que hablaban y hablen con autoridad.

Jesús, que además de hombre era Dios, era el Hijo de Dios, a su hablar con autoridad añadía realizar signos que no están normalmente al alcance de nosotros, de nuestras fuerzas humanas, como el que nos relata el evangelio de hoy: expulsar un demonio inmundo del corazón de un hombre, liberándole así de una fuerte atadura. Todos los cristianos, principalmente a los que nos toca el ministerio de la palabra, tenemos que pedir a Jesús que cuando prediquemos el evangelio hablemos siempre con autoridad. Que los que nos escuchan, asombrados digan: se cree lo que dice y además lo vive. Así predicó Jesús.


Fray Manuel Santos Sánchez
Real Convento de Predicadores (Valencia)

lunes, 4 de septiembre de 2017

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 4 DE SEPTIEMBRE 2017


Vigésimo segunda Semana del Tiempo Ordinario - Año Impar
Lunes 4 de septiembre 2017



“ He venido para dar la Buena Noticia a los pobres ”



Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-17

No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.



Salmo
Salmo responsorial Sal 95,1.3.4-5.11-12a.12b-13
R/. El Señor llega a regir la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar
y cuanto lo llena; vitoreen los campos
y cuanto hay en ellos. R/.

Aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega, ya llega
a regir la tierra: regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.


Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas, 4, 16-30

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo" y' "haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún".»
Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos habla en Israel en tiempos de] profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.



Reflexión del Evangelio de hoy
“¿No es éste el hijo de José?”

Mientras Jesús vivió en Nazaret fue un desconocido; sólo fue uno más, el hijo de José y de María; el hijo del carpintero (Mateo 13, 55). Así lo comentan los que escuchan hoy a Jesús en Nazaret, donde está, no viviendo, sino sólo de paso. “Hoy se cumple –les dice Jesús- esta Escritura: He sido enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”.  Lo más humano, y, al mismo tiempo, lo más divino que se pudiera imaginar. Y, efectivamente, todo son parabienes, felicitaciones y bendiciones; quizá a la espera de que Jesús empezara a desplegar allí, en su pueblo, los poderes taumatúrgicos que habían oído de él en Cafarnaúm.

Jesús no busca el espectáculo, y así se lo indica. Y, los parabienes anteriores se convirtieron en abierto rechazo, hasta el punto de querer despeñarlo por un barranco. No les interesa un Jesús sólo liberador y salvador; quieren milagros: que cure a los enfermos, aunque vuelvan, por ley de vida, a enfermar; que resucite a sus muertos, aunque vuelvan a morir; que les alimente como cuando multiplicó el pan y los peces de forma milagrosa. En otra ocasión, no ya sus paisanos sino los fariseos y herodianos buscaron argumentos para poder condenar a muerte a Jesús (Mc 3, 1). Al final, lo lograron; pero el hijo de José cumplió su misión, nos entregó su Buena Noticia y nos liberó a perpetuidad.

¿Derechos de los seguidores de Jesús?
Como entonces los nazarenos, hoy somos nosotros los familiarizados con las “cosas de Dios”, los que frecuentamos la iglesia, los que sentimos que somos seguidores de Jesús, los que estamos en peligro de no descubrir su verdadero rostro. Sentirle tan cerca nos impide, a veces, conocerle bien. No dejamos lugar para el misterio. Tampoco dejamos espacio a que Cristo actúe como él cree conveniente, pretendemos imponerle nuestros esquemas religiosos: no aceptamos que nos sorprenda.

Y, cuando esto sucede, cuando Dios nos sorprende, a veces no lo entendemos. “Sus caminos no son nuestros caminos, ni sus planes los nuestros”. Entonces es cuando se conoce al auténtico seguidor de Jesús, al verdadero hijo de Dios. Dios no tiene por qué ceñirse a lo que nosotros pensamos o creemos mejor; al contrario, somos nosotros los que debemos estar intentando conocer o, al menos, intuir, las expectativas que tiene para nosotros en este momento concreto de nuestra vida. Luego, necesitaremos su gracia para ser capaces no sólo de responder, sino hacerlo como él espera de nosotros.

Ni siquiera como hijos, tenemos derecho alguno ante Dios. Nos basta con sentirnos hijos; con ser capaces de pedirle que ejerza de Padre. Y que esta filiación nos dé sólo confianza, paz, y nos empuje en dos direcciones: fraternidad universal y fijación para hacer de todos discípulos suyos.

Las personas con las que Jesús solía encontrarse eran los que creían que conocían a Dios y los que pensaban que se encontraban lejos de él. ¿Tú y yo en qué grupo nos sentimos?

Jesús suspiraba por almas nuevas, con un corazón tan limpio que les fuera fácil sorprenderse ante el proceder de su Padre, Dios. ¿Te sientes uno de ellos?


Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino

lunes, 21 de agosto de 2017

LECTURAS BÍBLICAS DE HOY LUNES 21 DE AGOSTO 2017


Vigésima semana del Tiempo Ordinario - Año Impar
Lunes 21 de agosto 2017


 Hoy es: San Pío X (21 de Agosto)



Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces 2,11-19

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba, dieron culto a los ídolos; abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los habla sacado de Egipto, y se fueron tras los otros dioses, dioses de las naciones vecinas, y los adoraron, irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal. y a Astarté. El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores que los saqueaban, los vendió a los enemigos de alrededor, y los israelitas no podían resistirles. En todo lo que emprendían, la mano del Señor se les ponía en contra, exactamente como él les habla dicho y jurado, llegando así a una situación desesperada. Entonces el Señor hacía surgir jueces, que los libraban de las bandas de salteadores; pero ni a los jueces hacían caso, sino que se prostituían con otros dioses, dándoles culto, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres, obedientes al Señor. No hacían como ellos. Cuando el Señor hacia surgir jueces, el Señor estaba con el juez; y, mientras vivía el juez, los salvaba de sus enemigos, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores. Pero, en cuanto moría el juez, recalan y se portaban peor que sus padres, yendo tras otros dioses, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada.

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Salmo
Sal 105 R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo


No exterminaron a los pueblos
que el Señor les había mandado;
emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres. R/.

Adoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos;
inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas. R/.

Se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con sus maldades.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad. R/.

Cuántas veces los libró;
mas ellos, obstinados en su actitud,
perecían por sus culpas;
pero él miró su angustia,
y escuchó sus gritos. R/.

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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»
Él le preguntó: «¿Cuáles?»
Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.»
El muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»
Jesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.»
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.


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Reflexión del Evangelio de hoy
La vida eterna



La vida eterna es la vida que tenemos ahora y la que vamos a tener después, a perpetuidad. ¿Es la misma? Sí y no. Sí, porque hablamos de mi vida, no de la de dos seres o personas, sino de la mía; y no, porque sus características, en uno y otro estadio, van a ser distintas, aunque correspondan a la vida de la misma persona. De ahí que hablemos de una vida pasajera, la actual, y de una vida eterna, la de después.

¿Dónde está la distinción? Pido disculpas por repetir la cita del Papa emérito Benedicto XVI, que, creo, ya he mencionado en algún otro comentario sobre el mismo tema. Pero, yo no lo podría explicar mejor; y mis palabras nunca tendrían la seguridad y la fuerza de las suyas. En el segundo volumen de su obra “Jesús de Nazaret”, dice, a este propósito, lo siguiente: “La expresión vida eterna no significa la vida que viene después de la muerte -como tal vez piensa de inmediato el lector moderno- en contraposición a la vida actual, que es ciertamente pasajera y no una vida eterna. Vida eterna significa la vida misma, la vida verdadera, que puede ser vivida también en este tiempo y que después ya no puede ser rebatida por la muerte física. Esto es lo que realmente interesa: abrazar ya desde ahora la vida, la vida verdadera, que ya nada ni nadie puede destruir”.

¿Qué hacer para obtenerla?
Jesús contesta hoy a esta pregunta cuando lo hace dirigiéndose al joven que le había preguntado. El evangelista acaba la descripción del encuentro del joven con Jesús diciendo: “Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico”. Y es cierto. Las riquezas pueden ser un obstáculo para el seguimiento, pero no insalvable. Solamente lo es cuando se convierten –o las convertimos- en otro dios alternativo al verdadero y único.

Nos ayudará a comprenderlo Jesús, cuando, en otra ocasión, habla sobre el mismo tema en estos términos: “Trabajad –les decía Jesús en Cafarnaún- no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna. Ellos le preguntaron: ¿Y qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios y poder tener la vida eterna? Respondió Jesús: La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado” (Jn 6,29).

Entre el deseo del joven y la oferta de Jesús hay un gran vacío que sólo se salva con un gran paso cualitativo: la fe en el enviado. La fe es a la vez gracia de Dios y esfuerzo del hombre. Este es el trabajo que Dios quiere: que creamos en su enviado. Tener fe en Jesús, entendido como un trabajo, como una tarea a realizar. Jesús le dice al joven y nos dice a nosotros que escojamos: él o lo demás –riquezas, poderes, seguridades humanas-. Si optamos por él, seguiremos necesitando, por humanos y peregrinos, de las cosas de aquí abajo. Pero, sirviéndonos de ellas para que Dios garantice, nunca nosotros ni nuestras obras, la vida, la verdadera, la eterna La que vivió, predicó y santificó al Papa San Pío X, y que hoy nos sirve de recuerdo, modelo y protector.

Las preocupaciones de muchos hoy son las que tenía el joven del Evangelio. ¿Crees que se atreven, como él a preguntar a Jesús?
En caso afirmativo, ¿no te parece que la respuesta de Jesús sería similar a la que dio al joven, confianza en él y coherencia de vida?


Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino

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