martes, 4 de abril de 2017

EL PODER DE LA ORACIÓN


El poder de la oración



No dejemos que nuestra vida espiritual se debilite, sino recemos todos los días, porque de la oración depende no sólo nuestra vida espiritual sino también nuestra vida material, y las vidas de quienes amamos.

Dios quiere ayudarnos, pero ha puesto una condición para hacerlo, y es que le pidamos ayuda por medio de la oración.

Si no rezamos, entonces pronto estaremos perdidos, en el tiempo y en la eternidad, pues si no recibimos lo que pedimos en la oración, al menos algo recibimos, y además obtenemos la paz del alma, que nos hace tanta falta para sobrellevar las pruebas y reveses de la vida.

La oración nunca vuelve a nosotros vacía, sino que si la hacemos con humildad, entonces el Señor vuelca sobre nosotros y sobre quienes amamos, un mar de consuelos y gracias, que son las que nos hacen falta.

Lo que sucede a veces es que nos alelamos por el gran sufrimiento o las desgracias, y dejamos la oración, siendo que es en los momentos más difíciles cuando no hay que dejar la oración.

Jesús nos mostró en el Huerto de los Olivos, que cuando mayor es la tentación y la angustia, tanto más hay que rezar.

Así que no nos desanimemos, porque Dios quiere que seamos constantes y premiará nuestra buena voluntad y perseverancia en la oración.

Todo se puede conseguir con la oración. En cambio sin oración no se obtiene nada.

Habrá veces en las que estemos muy dolidos o desanimados, y ni siquiera podremos articular palabras para rezar. Pues bien, en estos casos recemos con el corazón, con suspiros y mentalmente, y entonces el Señor escuchará nuestros ruegos.

Si dejamos la oración estamos perdidos, porque la vida tiene muchas pruebas, y es necesario que estemos bien apertrechados para superarlas, y eso lo logrará quien se apegue frecuentemente a la oración.


* Sitio Santísima Virgen.

PAPA FRANCISCO: NADIE ESTÁ EXCLUIDO DE APORTAR AL BIEN COMÚN


El Papa por 50 años de Populorum Progressio: Nadie está excluido de aportar al bien común
Por Miguel Pérez Pichel
Foto: Bohumil Petrick (ACI Prensa)






VATICANO, 04 Abr. 17 / 05:40 am (ACI).- El bien común, la paz, el desarrollo y la integración entre los pueblos exigen la implicación y el compromiso de cada persona, indicó el Papa Francisco en un discurso pronunciado ante los participantes del encuentro organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano integral con motivo del 50 aniversario de la encíclica “Populorum progressio” del Beato Pablo VI.

El Pontífice resaltó que fue Pablo VI “quien precisó en detalle en aquella encíclica el significado de ‘desarrollo integral’, y fue él quien propuso aquella sintética y afortunada fórmula: ‘desarrollo de cada hombre y de todo hombre’”.

Francisco se preguntó: “¿Qué quiere decir, hoy y en el futuro próximo, la expresión ‘desarrollo integral’, es decir, el desarrollo de cada hombre y de todo hombre?”.

De la respuesta a esta pregunta, señaló, se pueden deducir algunas directrices para la acción del Dicasterio. En concreto, destacó cuatro directrices.

Desarrollo humano integral consiste en “integrar a los diversos pueblos de la tierra. El deber de solidaridad nos obliga a buscar la modalidad justa de cooperación, para que no se produzca esa dramática desigualdad entre el que tiene mucho y el que no tiene nada, entre el que descarta y el descartado".

"Soilo el camino de la integración entre los pueblos permite a la humanidad alcanzar un futuro de paz y de esperanza”.

En segundo lugar, “se trata de ofrecer modelos practicables de integración social. Todos tenemos una contribución que ofrecer al conjunto de la sociedad. Todos tenemos una peculiaridad que puede ser de ayuda para facilitar el que podamos vivir juntos. Nadie está excluido de aportar algo al bien común. Esto es, al mismo tiempo, un derecho y un deber”.

Por otro lado, la tercera directriz señalada por Francisco consiste en “integrar en el desarrollo todos aquellos elementos que lo hacen realidad”.

Los diferentes elementos que articulan la sociedad, la economía, las finanzas, el trabajo, la cultura, la vida familiar, la religión, son, cada uno de ellos en su especificidad, “un elemento irrenunciable de ese crecimiento. Ninguno de ellos puede absolutizarse ni tampoco excluirse de una concienciación del desarrollo humano integral, que tenga en cuenta que la vida humana es como una orquesta que suena bien si los diferentes instrumentos se coordinan y siguen una partitura compartida por todos”.

Por último, se trata también “de integrar la dimensión individual y la comunitaria. Es innegable que somos hijos de una cultura, al menos en el mundo occidental, que ha destacado al individuo hasta hacerlo como una isla, como si se pudiera ser feliz estando solo”.

“Por otra parte, no faltan visiones ideológicas y poderes políticos que han machacado a la persona, que la han masificado y privado de esa libertad, sin la cual, el hombre no puede ser hombre".

"En dicha masificación están interesados también los poderes económicos que quieren explotar la globalización en vez de favorecer una mayor cooperación entre los hombres, simplemente por imponer un mercado global en el que ellos son los que fijan las reglas y cosechan los beneficios”, dijo el Papa.

“El ‘yo’ y la comunidad no tienen por qué competir entre ellos”, “la comunidad es generador cuando lo somos todos y, de forma singular, cada uno de sus componentes”. “Esto tiene incluso más valor en el contexto de la familia, que es la primera célula de la sociedad, y en la cual aprendemos a vivir juntos”.

El Papa Francisco puso de ejemplo a Jesucristo como ejemplo de la acción de la Iglesia en el ámbito del desarrollo integral. “Dios se dio a conocer plenamente en Jesucristo. En Él, Dios y el hombre no se pueden dividir y separar el uno del otro. Dios se hizo hombre para hacer de la vida humana, tanto personal como social, una vía concreta de salvación”.

“De esa forma, la manifestación de Dios en Cristo indica el camino y la modalidad del servicio que la Iglesia quiere ofrecer al mundo. Bajo esa luz se puede entender lo que significa un desarrollo integral”.

“En este mismo sentido –concluyó–, el concepto de persona, nacido y madurado en el cristianismo, ayuda a perseguir un desarrollo plenamente humano”.

PENSAMIENTO DEL PADRE PÍO - SAN PIO DE PIETRELCINA


EL EVANGELIO DE HOY MARTES 4 DE ABRIL DEL 2017


Entonces, ¿Quién eres Tú?
Juan 8, 21-30, V Martes de Cuaresma.



Por: H. Javier Castellanos, L.C. | Fuente: missionkits.org 





En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Oigo en mi corazón: "Busquen mi rostro".
Yo busco tu rostro, Señor, no me escondas tu rostro.


Indícame, Señor, tu camino y guíame por el sendero llano. Amén (Salmo 27)
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 8, 21-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir". Dijeron entonces los judíos: "¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: A donde yo voy, ustedes no pueden venir?". Pero Jesús añadió: "Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados".
Los judíos le preguntaron: "Entonces, ¿quién eres tú?". Jesús les respondió: "Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo he oído decir a él es lo que digo al mundo". Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.
Jesús prosiguió: "Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no haga nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada". Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Señor Jesús, ¿quién eres? Permíteme preguntártelo abiertamente. Mi alma desea saberlo, mi corazón tiene sed de Ti. ¿Quién eres? El discípulo conoce a su maestro y las ovejas conocen a su pastor; ¡Tú eres mi Maestro, Tú eres mi Pastor, Señor!
¿Quién eres, Señor, que generas reacciones tan contrarias? Unos te odian intensamente, otros te aman hasta la locura. ¿Quién eres, Señor, para mí? Yo quiero estar del lado de los que te aman, aquellos que te acompañan hasta la cruz e incluso dan la vida por Ti. Quiero conocerte porque te amo, porque quiero seguir tu ejemplo y poner en práctica tus palabras.
¿Quién eres, Señor, que mueres en una cruz? Parece un absurdo, morir del modo más humillante y doloroso… y sin embargo, ahí mismo, sobre la cruz, nos muestras quién eres. "Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy." ¿Quién eres, Señor? ¿No eres Tú el Pastor que da la vida por las ovejas? ¿Acaso no eres Tú el Maestro que nos enseña a amar al Padre también en las horas de dolor?
¿Quién eres, Señor, que nos invitas a amar hasta el extremo? ¡Tú eres, el Hijo de Dios, Tú tienes palabras de Vida Eterna! Esto, Señor Jesús, lo creo, pero aumenta mi fe.
A Dios-Amor se le anuncia amando: no a fuerza de convencer, nunca imponiendo la verdad, ni mucho menos aferrándose con rigidez a alguna obligación religiosa o moral. A Dios se le anuncia encontrando a las personas, teniendo en cuenta su historia y su camino. El Señor no es una idea, sino una persona viva: su mensaje llega a través del testimonio sencillo y veraz, con la escucha y la acogida, con la alegría que se difunde. No se anuncia bien a Jesús cuando se está triste; tampoco se transmite la belleza de Dios haciendo sólo bonitos sermones. Al Dios de la esperanza se le anuncia viviendo hoy el Evangelio de la caridad, sin miedo a dar testimonio de él incluso con nuevas formas de anuncio.

(Homilía de S.S. Francisco, 25 de septiembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Ofreceré hoy a Dios un acto de servicio a los demás en casa o en el trabajo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.


LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 4 DE ABRIL


Los cinco minutos de María
4 de abril



La luz del Espíritu Santo desciende sobre Isabel quien, inspirada e iluminada por aquella luz proclama su bienaventuranza sobre la Virgen María: "Feliz de ti por haber creído".

María tuvo una fe profunda. Vio en su hijo a un niño tierno e indefenso y, al mismo tiempo, creyó que era el Hijo de Dios. Más adelante lo vió crucificado y muerto, vencido y sepultado; y sin embargo, confió en su triunfo y resurrección.

Con frecuencia en nuestra vida las cosas parecen ocultarnos a Dios, pero nosotros debemos saber descubrir la luz aunque nos parezca que en todos los rincones habitan las tinieblas.

Madre, despierta en nosotros una fe profunda, que por encima de las apariencias nos ayude a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos de nuestra vida y nuestra historia.


* Alfonso Milagro

BUENOS DÍAS!!!


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