viernes, 31 de marzo de 2017

DIBUJABA A DIOS


Dibujaba a Dios



Un poeta escribió que “los niños vienen a la tierra con todo el cielo enredado en los ojos”. Sin duda quiso expresar que tienen unos ojos tan inocentes y puros que nos hacen pensar en la santidad de ese Dios que es todo luz y pureza, “en quien no hay tiniebla alguna” (1 Jn 1,5). Lee la anécdota de una niña que parecía traer a Dios prendido en la diafanidad de sus recuerdos…

Una maestra de Jardín observaba a sus alumnos mientras hacían un dibujo libre que les había pedido. Al llegar al lado de una niñita que muy concentrada hacía su trabajo, la maestra le preguntó qué era aquello que dibujaba. La niña le respondió: “Estoy dibujando a Dios”. La maestra le replicó: “Pero es que nadie sabe cómo es Dios, porque nadie lo ha visto”. Sin levantar siquiera la vista del dibujo, la niñita añadió muy segura: “Lo verán dentro de un minuto”.

“Si no vuelven ustedes a ser como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”, dijo Jesús. Los niños son puros, inocentes, sencillos, sinceros, humildes, confiados. Pidamos al Señor con insistencia que estas cualidades vayan configurando nuestro corazón para poder ver ese divino rostro que sólo se revelará a los puros de corazón.


* Enviado por el P. Natalio

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 31 DE MARZO


Los cinco minutos de María
Marzo 31



Madre, no permitas que me desoriente en mi camino; no dejes que el cansancio se apodere de mí con exceso, de suerte que me detenga, sin adelantar.

Que tampoco me deslumbre el paisaje del camino y me haga olvidar el término y la meta a donde me dirijo.

Madre, que camine siempre con la vista levantada y clavada en la meta final, que es la posesión de tu Hijo Jesús, sin desviarme a derecha o izquierda, respondiendo siempre a las exigencias del amor de Dios y del amor a los hermanos.

Y que en ese camino te lleve siempre a ti, Madre mía, como la más cálida y tranquilizante compañía.

“Madre, perseveras de manera admirable en el misterio de Jesucristo, porque estás siempre donde quiera están los hombres, tus hermanos, donde quiera está la iglesia” (san Juan Pablo II). Por eso te pedimos que alientes nuestro caminar a lo largo de la vida.



* P. Alfonso Milagro

EL EVANGELIO DE HOY VIERNES 31 DE MARZO DEL 2017


Experiencia de un Dios vivo y real que me ama.
San Juan 7, 1-2. 10. 25-30. IV Viernes de Cuaresma



Por: H. Cristian Gutiérrez, L.C. | Fuente: missionkits.org 





En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Quiero, Señor, estar contigo en este rato. Sé que me estabas esperando y que me amas sin medida. Te pido, Señor, que aumentes mi fe, mi esperanza y mi amor. Dame la gracia de vivir esta cuaresma de la mejor manera para prepararme bien para esta Semana Santa. No permitas que sea una cuaresma más de mi vida, sino que sea el tiempo propicio para encontrarme contigo y dejarme transformar por Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
En aquel tiempo, Jesús recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada de los Campamentos.
Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también él, pero sin que la gente se diera cuenta, como incógnito. Algunos, que eran de Jerusalén, se decían: "¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene".
Jesús, por su parte, mientras enseñaba en el templo, exclamó: "Con que me conocen a mí y saben de dónde vengo… Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". Trataron entonces de capturarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Hoy contemplo en el Evangelio el contraste que vive el pueblo al verte en Jerusalén. Es un pueblo que admira tu valentía, tu arrojo; admiran tu sabiduría y tu poder, pero a la vez no creen que seas el Mesías porque no cumples con sus expectativas. Creen que los jefes del pueblo sí pudieron haberte aceptado como su rey y señor, pero no así ellos. Ellos saben… ¿qué saben?
Eso también puede pasar en mi vida. Me asombro de Ti por ser el Dios Todopoderoso, Creador de cielo y tierra. Me maravillo de Ti en los momentos de bienestar, de salud, de prosperidad. Me admiro de tu poder, de tu acción en el mundo, de la sabiduría de tus palabras. Pero al final, no cambia nada en mi vida. Eres tal vez un Dios que no llena del todo mis expectativas (porque quizás ni las tengo), que veo lejano a mi vida, que no me comprende.
Me puedo sorprender de que otros se conviertan o cambien de vida, que dejen sus vicios y malos pasos, que se acerquen más a Ti, pero nunca repercute esto en mi vida. Incluso puedo creer que era algo que ellos necesitaban pero que a mí poco me toca. Ayúdame, Señor, porque estas cosas no las quiero, pero me acompañan sin notarlo.
Al igual que el pueblo de aquel tiempo, puedo saber mucho o poco de Dios, puedo conocer sus mandamientos, cumplirlos con esfuerzo y admirarme de tu poder, pero al final el conocimiento, el cumplimiento, la admiración no bastan. Se necesita una experiencia. Experiencia que el pueblo tenía ante sus ojos, pero que no veía, que mejor dicho, no vivía.
Concédeme la gracia, Señor, de hacer una experiencia profunda de Ti y de tu amor. Experiencia de un Dios vivo y real, un Dios que me ama, me conoce y me comprende. Experiencia y no sólo conocimiento o admiración. Concédeme, Señor, esta gracia en esta cuaresma.
La fe: eso significa vida de fe, porque la fe es vivida; caminar por el camino de la fe y dar testimonio de la fe. La fe no es recitar el «Credo» el domingo, cuando vamos a misa: no es solo esto. La fe es creer lo que es la Verdad: Dios Padre que ha enviado a su Hijo y al Espíritu que nos vivifica.

(Homilía de S.S. Francisco, 8 de enero de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré un Padrenuestro con fervor y atención por la conversión de los pecadores.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

FELIZ VIERNES!!


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