martes, 19 de septiembre de 2017

EL CIRCO


EL CIRCO




Cuando yo era adolescente, en cierta ocasión  estaba con mi padre, haciendo cola para comprar entradas para el circo. Al final, sólo quedaba una familia entre la ventanilla y nosotros. Esta familia me impresionó mucho: eran 8 chicos, todos probablemente menores de 12 años, se veía que no tenían mucho dinero.

La ropa que llevaban no era cara pero estaban limpios, los chicos eran bien educados, todos hacían bien la cola de a dos. Detrás de los padres, tomados de la mano, hablaban con emoción de los payasos, los elefantes y otros números que verían esa noche. Se notaba que nunca antes habían ido al circo, por lo que prometía ser el evento de diversión del año. El padre y la madre estaban al frente del grupo de pie, orgullosos, los dos de la mano, sonriendo y henchidos de orgullo.

La empleada de la ventanilla preguntó al padre cuantas entradas quería, el respondió con orgullo: Por favor deme 8 entradas para menores y 2 de adultos para que mi familia entre al circo. La empleada le indicó el precio, la mujer soltó la mano de su marido, ladeó su cabeza y el labio del hombre empezó a torcerse. Este se acercó un poco más y preguntó ¿Cuánto dijo que era? La empleada volvió a mencionar el precio. ¿Cómo iba a darse la vuelta y decirles a sus 8 hijos que no tenía suficiente dinero para llevarlos al circo?
Viendo lo que pasaba, Papá puso la mano en el bolsillo, sacó un billete de 20 dólares y lo tiró al suelo.

¡Nosotros no éramos ricos en absoluto! Mi padre se agachó, recogió el billete, palmeó al hombre en el hombro y le dijo.. 
Disculpe señor se le cayó esto del bolsillo...; el hombre se dio cuenta de lo que pasaba, no había pedido limosna pero sin duda había apreciado la ayuda en una situación desesperada, angustiosa e incómoda, miró a mis padres directamente a los ojos con sus dos manos le tomo las suyas, apretó el billete de 20 dólares y con labios trémulos y una lágrima rodándole por la mejilla replicó: Muchas gracias, gracias señor, esto significa realmente mucho para mí y para mi familia. Papá y yo volvimos a nuestro auto y regresamos a casa. 

Esa noche no fuimos al circo, pero nos marchamos con la satisfacción de pensar lo bien que se lo iba a pasar esa familia.

CÓMO SE DEBE RECIBIR LA COMUNIÓN?


Como se debe Recibir la Comunión
Confesión Previa antes de recibir la Comunión.


Fuente: INFOCATOLICA 




Mons. Aguer: el decreto sobre el modo de recibir la eucaristía no es una opinión o un deseo.

El arzobispo recuerda su autoridad, al advertir que en algunas comunidades escolares regidas por congregaciones religiosas, la mencionada disciplina no era tenida en cuenta

Mons Aguer, Arzobispo de La Plata, ha resaltado por medio de un comunicado de la oficina de prensa del arzobispado que en su decreto «Sobre el modo de recibir la Eucaristía», «no manifiesta su propia opinión o sentimientos de piedad, sino que exige, como es su deber, que se cumpla la disciplina vigente de la Iglesia».

La disposición del arzobispo, fechada este 8 de septiembre de 2017, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, prohíbe expresamente que a partir de su Primera Comunión, se imponga a los niños recibir en la mano el Cuerpo del Señor, así como «la arbitrariedad que consiste en invitarles a tomar ellos la Hostia y mojarla en el cáliz, que contiene la preciosa Sangre de Cristo». En cambio, debe instruírseles en los diversos modos de recibir la Comunión para que puedan elegir aquél que para ellos manifieste mejor la gratitud y adoración al recibir el sacramento del Sacrificio Pascual de Cristo, «la presencia del Dios hecho hombre y Pan de vida para los hombres».

Este comunicado está motivado  «al advertir que en algunas comunidades escolares regidas por congregaciones religiosas, la mencionada disciplina no era tenida en cuenta».


Y recuerda que no es un tema 'opinable', que «la discusión acerca de qué es mejor o debería hacerse corresponde ser remitida a la Santa Sede (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos). Es a Roma a la que corresponde legislar sobre la liturgia en la Iglesia Católica».

PAPA FRANCISCO PIDE TENER COMPASIÓN CON LOS QUE SUFREN Y NO LIMITARSE A SENTIR PENA


El Papa Francisco pide tener compasión con los que sufren y no limitarse a sentir pena
 Foto: L'Osservatore Romano




VATICANO, 19 Sep. 17 / 04:24 am (ACI).- Durante la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, este martes, el Papa Francisco subrayó que la compasión no es lo mismo que la pena, “la compasión te implica con el que sufre, te remueve las entrañas y te lleva a acercarte a esa persona”.

“La compasión es un sentimiento que te implica, es un sentimiento del corazón, de las entrañas, que te implica por completo. La compasión no es lo mismo que la pena, no es lo mismo que decir: ‘qué pena, pobre gente’. No, no es lo mismo”.

Por el contrario, “la compasión hace que te impliques. Es un ‘compartir con’. Eso es la compasión”. El Pontífice explicó que eso es lo que hace Jesús en el Evangelio del día, cuando camino de Naín, rodeado por una multitud que esperaba sus palabras, se encontró con el entierro de un niño. Jesús, al ver a la madre, una mujer viuda, sintió lastima, se acercó al ataúd y al tocarlo el niño resucitó.

“El Señor se implicó con aquella viuda, con aquel huérfano –observó Francisco–. Estaba rodeado por una multitud: ¿Por qué dedicarle el tiempo a aquella viuda, a aquel huérfano pudiendo hablar a toda una multitud? Podemos pensar que lo que le pasó a aquella viuda es la vida: ‘Así es la vida, son tragedias que suceden…’. ¡No! Para Él era más importante aquella viuda o aquel huérfano muerto que la multitud a la cual estaba hablando y que le seguía. ¿Por qué? Porque su corazón, sus entrañas, se habían implicado. El Señor, con su compasión, se implicó en este caso. Tenía compasión”.

La compasión también exige acercarse al que sufre: “acercarse y palpar la realidad. Tocar esa realidad. No limitarse a mirarla desde lo lejos. Primera palabra: ‘tuvo compasión’. Segunda palabra: ‘se acercó’. Después hace el milagro y no dice: ‘Hasta pronto, yo continúo mi camino’. No. Toma en brazos al muchacho, ¿y qué hace?: ‘Lo restituye a su madre’. ‘Restituir’, esa es la tercera palabra. Jesús hace el milagro para restituir, para devolver a la persona a su lugar. Y eso es lo que hizo mediante la redención. Tuvo compasión, se acercó a nosotros en su hijo, y nos restituyó a todos la dignidad de los hijos de Dios. Nos ha rehecho a todos”.

Con esta acción, Jesús incita a que sus discípulos a que hagan lo mismo, que muestren esa compasión que exige acercarse al que sufre, implicarse en su sufrimiento. “Tantas veces miramos en los telediarios o en las portadas de los periódicos las tragedias que suceden en el mundo: ‘En aquel país los niños padecen hambre, en aquel otro los niños son reclutados como soldados, en aquel otro las mujeres sufren la esclavitud, en aquel otro… ¡Cuánta calamidad! Pobre gente… ‘. Pero luego paso de página, o cambio de canal y me pongo una serie o la telenovela. Eso no es cristiano”.

“La pregunta que debo hacerme al ver todas esas tragedias –concluyó el Papa– es: ‘¿Soy capaz de tener compasión? ¿De rezar? Cuando veo todas esas cosas que me llegan a casa a través de los medios de comunicación… ¿se me remueven las entrañas?”.

Evangelio comentado por el Papa Francisco:

Lucas 7, 11-17

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho

gentío.

Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su

madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.

Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo:

«No llores».

Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo:

«¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!».

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.

Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios, diciendo:

«Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».

Este hecho se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante.

EL CORAZÓN DE DIOS SE ESTREMECE ANTE EL SUFRIMIENTO


El Corazón de Dios se estremece ante el sufrimiento
Demos cabida a Dios en nuestra vida para que él nos consuele, nos ayude, nos de paciencia.


Por: P Juan J. Ferrán | Fuente: Catholic.net 




Contemplamos a Cristo siempre en acción, haciendo el bien, de ciudad en ciudad. Un día se dirige a una ciudad llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. De repente en la puerta de la ciudad se cruza con un cortejo fúnebre. Se llevaba a enterrar a un muerto, hijo único de una madre viuda, tal vez muy conocida en la ciudad, porque la acompañaba mucha gente. Jesús, al ver aquella escena, se conmueve y dijo a la madre: "No llores". Luego se dirigió al féretro, lo tocó, y dijo: "Joven, a ti te digo: Levántate". El milagro fue espectacular: el joven se incorporó y se puso a hablar. Y Jesús, dice curiosamente el Evangelio, "Se lo dio a su madre". Aquel milagro provocó un gran temor y admiración y frases como "Dios ha visitado a su pueblo" empezaron a ir de boca en boca. Aquel hecho traspasó los límites del pueblo y se extendió por toda la comarca.

En la vida de la mujer, madre, esposa, soltera, viuda, joven o mayor siempre se termina dando una realidad estremecedora que es la aparición del dolor y del sufrimiento. Es una forma de participación en la cruz de Cristo. El dolor por los hijos en sus múltiples formas, el abandono de un marido, la ansiedad por un futuro no resuelto, el rechazo a la propia realidad, en anhelo de tantas cosas bellas no conseguidas, las expectativas no realizadas, la soledad que machaca a corazones generosos en afectos, la impotencia ante el mal constituyen formas innumerables de sufrimiento. Y ante el sufrimiento y el dolor siempre se experimenta la impotencia y la incapacidad. Nunca se está tan solo como ante el dolor.

El mal, el sufrimiento, el dolor han entrado al mundo por el pecado. Dios no ha querido el mal ni quiere el mal para nadie. Es una triste consecuencia, entre otras muchas, de ese pecado que desbarató el plan original de Dios sobre el hombre y la humanidad. Por ello, no echemos la culpa a Dios del sufrimiento, sino combatamos el mal que hay en el ser humano y que es la raíz de tanto dolor en el mundo. Demos cabida a Dios en nuestra vida para que él nos consuele, nos ayude, nos de paciencia. Saquemos del dolor y del sufrimiento la lección que Cristo nos ha dado en la cruz: el dolor es fuente de salvación y de mérito.

No tratemos de racionalizar el sufrimiento y el dolor. Es ya parte de una realidad que es nuestra condición humana. La razón se estrella contra el dolor. Por ello, hay que buscar otros caminos. En lugar de tratar de explicarlo, démosle sentido; en lugar de querer comprenderlo, hágamoslo meritorio; en lugar de exigirle a Dios respuestas, aceptémoslo con humildad. No llena el corazón el conocer por qué una madre ha perdido un hijo o una esposa ha sido abandonada por su marido o una mujer no encuentra quien la quiera. El dolor no se soluciona conociendo las respuestas. El dolor se asume dándole sentido. Eso es lo que el Señor nos enseña desde la Cruz.

Abramos también el corazón a la pedagogía del dolor y del sufrimiento. El dolor es liberador: enseña el desprendimiento de las cosas, educa en el deseo del cielo, proclama la cercanía de Dios, demuestra el sentido de la vida humana, proclama la caducidad de nuestras ilusiones. Además el dolor es universal: sea el físico o el moral, se hace presente en la vida de todos los seres humanos: niños y jóvenes, adultos o ancianos. Nadie se libra de su presencia. No nos engañemos ante las apariencias, si bien hay sufrimientos más desgarradores y visibles que otros. Y el dolor es salvador: el sufrimiento vivido con amor salva, acerca a Dios, hace comprender que sólo en Dios se pude encontrar consuelo.

Jesús es Perfecto Dios y Hombre Perfecto. Por eso, ante aquella visión de una mujer viuda que acompaña al cementerio a su joven hijo muerto, "tuvo compasión de ella ", como dice el Evangelio. Dios sabe en la Humanidad de Cristo lo que es sufrir. Y, por ello, cualquier sufrimiento, el sufrimiento más grande y pequeño de uno de sus hijos, le duele a Él. Dios no es insensible ante el sufrimiento humano. No es aquél que se carcajea desde las alturas cuando ve a sus hijos retorcerse de dolor y de angustia.

"Sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda". En pocas frases no se puede concentrar tanto dolor y sufrimiento: -muerto, hijo único-, -madre viuda-. Parece que el mal se ha cebado en aquella familia. Una mujer que fue esposa y ahora es viuda, y una mujer que fue madre y ahora se encuentra sola. ¿Qué más podría haber pasado en aquella mujer? ¿Iba a llenar aquel vacío la presencia de aquella multitud que la acompañaba al cementerio? Después, al volver a casa, se encontraría la soledad y esa soledad la carcomería día tras día. No hay consuelo para tanto dolor.

"Al verla, el Señor tuvo compasión de ella". El Corazón de Dios se estremece ante el sufrimiento, ese sufrimiento que él no ha querido y que ha tenido que terminar aceptando, fruto del pecado querido por el hombre. Y esta historia se repite: en cualquier lugar en donde alguien sufre, allí está Dios doliéndose, consolando, animando. No podemos menos que sentirnos vistos por Dios y amados tiernamente cuando nuestro corazón rezuma cualquier tipo de dolor. Por medio de la humanidad de Cristo, el Corazón de Dios se ha metido en el corazón humano. Nada nuestro le es ajeno. Enseguida por el Corazón de Cristo pasó todo el dolor de aquella madre, lo hizo suyo e hizo lo que pudo para evitarlo.

"Joven, a ti te digo: Levántate". Dios siempre consuela y llena el corazón de paz a pesar del sufrimiento y del dolor. No siempre hace este tipo de milagros que es erradicar el hecho que lo produce. ¿Dónde están, sin embargo, los verdaderos milagros? ¿En quién se cura de una enfermedad o en quien la vive con alegría y paciencia? ¿En quien sale de un problema económico o en quien a través de dicho problema entiende mejor el sentido de la vida? ¿En quien nunca es calumniado o en quien sale robustecido en su humildad? ¿En quien nunca llora o en quien ha convertido sus lágrimas en fuente de fecundidad? Es difícil entender a Dios, ya lo hemos dicho muchas veces. Si recibimos los bienes de las manos de Dios, ¿por qué no recibimos también los males?

Tarde o temprano el sufrimiento llamará a nuestra puerta. Para algunos el dolor y el sufrimiento serán acogidos como algo irremediable, ante lo cual sólo quedará la resignación, y ni siquiera cristiana. Para nosotros, el sufrimiento y el dolor tienen que ser presencia de Cristo Crucificado. Si en mi cruz no está Cristo, todo será inútil y tal vez termine en la desesperación. El sufrimiento para el cristiano tiene que ser escuela, fuente de méritos y camino de salvación.

El sufrimiento en nuestra vida se tiene que convertir en una escuela de vida. Si me asomo al sufrimiento con ojos de fe y humildad empezaré a entender que el sufrimiento me enseña muchas cosas: me enseña a vivir desapegado de las cosas materiales, me enseña a valorar más la otra vida, me enseña a cogerme de Dios que es lo único que no falla, me enseña a aceptar una realidad normal y natural de mi existencia terrestre, me enseña a pensar más en el cielo, me enseña lo caduco de todas las cosas. El sufrimiento es una escuela de vida verdadera. Y va en contra de todas esas propuestas de una vida fácil, cómoda, placentera que la sociedad hoy nos propone.

El sufrimiento se convierte para el cristiano en fuente de méritos. Cada sufrimiento vivido con paciencia, con fe, con amor se transforma en un caudal de bienes espirituales para el alma. El ser humano se acerca a Dios y a las promesas divinas a través de los méritos por sus obras. El sufrimiento y el dolor, vividos con Cristo y por Cristo, adquieren casi un valor infinito. Si Dios llama a tu puerta con el dolor, ve en él una oportunidad de grandes méritos, permitida por un Padre que te ama y que te quiere.

El sufrimiento es camino de salvación. La cruz de Cristo es el árbol de nuestra salvación. El dolor con Cristo tiene ante el Padre un valor casi infinito que nos sirve para purificar nuestra vida en esa gran deuda que tenemos con Dios como consecuencia de las penas debidas por nuestros pecados. Pero además desde el dolor podemos cooperar con Cristo a salvar al mundo, ofreciendo siempre nuestros sufrimientos, nuestras penas, nuestras angustias, nuestras tristezas por la salvación de este mundo o por la salvación de alguna persona en particular. Cuando sufrimos con fe y humildad estamos colaborando a mejorar este mundo y esta sociedad.

Ante la Cruz de Cristo, en la que sufre y se entrega el Hijo de Dios, no hay mejor actitud que la contemplación y el silencio. Ante esa realidad se intuyen muchas cosas que uno tal vez no sepa explicar. Para nosotros la Cruz de Cristo es el lenguaje más fuerte del amor de Dios a cada uno de nosotros.

Para Dios nuestro sufrimiento, sobre todo la muerte, debería ser el gesto más hermoso de nuestra entrega a él, a su Voluntad. Dios quiera que nunca el sufrimiento y el dolor nos descorazonen, nos aparten de él, susciten en nosotros rebeldía, nos hundan en la tristeza, nos hagan odiar la vida. Al revés, que el sufrimiento y el dolor sirvan para hacer más luminoso nuestro corazón y para ayudarnos a comprender más a todos aquellos que sufren.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 19 SEPTIEMBRE


Los cinco minutos de María
Setiembre 19



Su opción por Cristo no le hizo a María la vida más fácil; por el contrario, se la complicó: ella llevaba clavada una espada en su Corazón…

Su ejemplo debe hacernos desconfiar de nuestra pretendida devoción, si seguimos tranquilamente instalados, sin preocuparnos de los demás. Nada más opuesto a la verdadera devoción que el apego obsesivo a la comodidad, que nos impide entregarnos a Dios y a los hermanos.

Nuestra Señora del Amén, que abrazaste plenamente la voluntad salvífica de dios, recuérdame tu sí cada vez que deba sufrir por amor.


* P. Alfonso Milagro

EL EVANGELIO DE HOY MARTES 19 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Martes de la 24ª semana de Tiempo Ordinario
19 septiembre



Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,1-13):

Es cierto que aspirar al cargo de obispo es aspirar a una excelente función. Por lo mismo, es preciso que el obispo sea irreprochable, que no se haya casado más que una vez; que sea sensato, prudente, bien educado, digno, hospitalario, hábil para enseñar; no dado al vino ni a la violencia, sino comprensivo, enemigo de pleitos y no ávido de dinero; que sepa gobernar bien su propia casa y educar dignamente a sus hijos. Porque, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios quien no sabe gobernar su propia casa? No debe ser recién convertido, no sea que se llene de soberbia y sea por eso condenado como el demonio. Es necesario que los no creyentes tengan buena opinión de él, para que no caiga en el descrédito ni en las redes del demonio. Los diáconos deben, asimismo, ser respetables y sin doblez, no dados al vino ni a negocios sucios; deben conservar la fe revelada con una conciencia limpia. Que se les ponga a prueba primero y luego, si no hay nada que reprocharles, que ejerzan su oficio de diáconos. Las mujeres deben ser igualmente respetables, no chismosas, juiciosas y fieles en todo. Los diáconos, que sean casados una sola vez y sepan gobernar bien a sus hijos y su propia casa. Los que ejercen bien el diaconado alcanzarán un puesto honroso y gran autoridad para hablar de la fe que tenemos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios


Salmo
Sal 100

R/. Danos, Señor, tu bondad y tu justicia

Voy a cantar la bondad y la justicia; 
para ti, Señor, tocaré mi música. 
Voy a explicar el camino perfecto. 
¿Cuándo vendrás a mí? R/.

Quiero proceder en mi casa con recta conciencia. 
No quiero ocuparme de asuntos indignos, 
aborrezco las acciones criminales. R/.

Al que en secreto difama a su prójimo 
lo haré callar; 
al altanero y al ambicioso 
no los soportaré. R/.

Escojo a gente de fiar 
para que vivan conmigo; 
el que sigue un camino perfecto 
será mi servidor. R/.


Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,11-17):

En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre. 
Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» 
Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: «Joven, yo te lo mando: levántate.»
Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy martes, 19 de septiembre de 2017


Queridos hermanos:

En una sociedad en que la seguridad de la mujer dependía de los hombres, esta viuda, que perdido a su hijo único, se encuentra indefensa y en la ruina total. Sobre ella se acumulan las desgracias. Pero, por otra parte, Jesús había declarado dichosos a los pobres y pequeños, a cuyo número pertenece ciertamente esta mujer. (Lc 6, 20-21)

Al hacer revivir a su hijo, Jesús provoca en el pueblo una confesión de fe en su persona y en la misericordia de Dios (Lc 7,16)

Esta resurrección es, con la de la hija de Jairo, la única que nos refiere Lucas: por un lado, madre-hijo; por otro, padre-hija. Se trata de jóvenes, cuya muerte es particularmente trágica.

Llama la atención que la madre angustiada y desesperada no lucha con toda su fe por recobrar vivo al hijo único, llora desconsolada. Este milagro tiene como única motivación la compasión y el poder de Jesús, que ocupa el centro del relato, como omnipotente vencedor y señor sobre la muerte.

El cortejo fúnebre sale de la ciudad por la puerta. Jesús, a quien presenta Lucas como maestro, está de camino y justamente en este momento va a entrar con sus discípulos en la ciudad. Este caminar de Jesús tiene un relieve muy especial en el desarrollo de la historia de la salvación, como subrayará Lucas.

Todo comienza por la mirada de Jesús a la madre. Y esta mirada provoca en él una infinita compasión por aquella mujer aplastada por el dolor. El Dios de  Lucas es compasivo, también lo es su Mesías. Pero además de este impulso del corazón, Jesús tiene poder para cambiar los destinos de las personas. Dice a la madre: “No llores”. El consuelo tiene su fuente en Dios, que puede despertar a los muertos. Y Jesús manifiesta este designio y esta voluntad de vida no por una nueva palabra, sino por un gesto, el de tocar el féretro. Y a continuación la palabra de Jesús da la vida y levanta al joven que iban a enterrar. Al devolver el hijo a su madre, Jesús se revela como señor de la vida.

FELIZ MARTES




lunes, 18 de septiembre de 2017

LOS CATÓLICOS Y LA BIBLIA


Los católicos y la Biblia
Cuando es realmente importante decidir entre dos interpretaciones, los católicos contamos con el Magisterio de la Iglesia


Por: Pato Acevedo | Fuente: Infocatolica.com 




Una de las querellas clásicas del protestantismo es que, mientras pudo hacerlo, el clero católico ocultó la Biblia a los fieles cristianos porque, se dice, si la hubieran leído por sí mismos se habrían dado cuenta que las doctrinas de la Iglesia contradecían la Palabra de Dios. Se supone que con esto controlaba a las masas y acumulaba más poder. Así, se afirma que la Iglesia habría impuesto penas de excomunión y prisión a quien tradujera la Biblia, que solo se permitían versiones en griego y latín para que la masa de los creyentes permaneciese ajena a los textos bíblicos, y que Lutero habría arriesgado su libertad al traducir el Nuevo Testamento al alemán.

Lo que subyace a este tipo de afirmaciones infundadas, pues no se puede hablar de argumentos, es una forma de pensar notablemente anacrónica. Se superponen dos datos correctos pero que provienen de dos épocas diferentes, por ejemplo que en esa época la Biblia circulaba escrita en latín y que hoy en día muy poca gente conoce esa lengua, para llegar a conclusiones groseramente erradas e injustas.

Revisemos algunos de estos errores:

Griego y latín no eran lenguajes desconocidos para “la masa de los creyentes”, como en la actualidad. El griego era el idioma de las élites culturales de la antigüedad desde tiempos de Alejandro Magno; y el latín, el de la administración del imperio que controlaba el mediterráneo. Ambos servían de lengua internacional, como el inglés hoy en día.
Cuando la Iglesia tradujo La Biblia al latín, contribuyó de forma importante a su difusión. Hasta ese momento, la Biblia se conservaba en parte en hebreo, una lengua que hasta los judíos habían abandonado, y en griego. Gracias a la edición el latín, lengua común para los pueblos de la antigüedad, el universo de lectores aumentó explosivamente.
En el siglo IV, el Papa Dámaso I encargo a San Jerónimo [1], traducir los textos originales al latín de uso común o vulgar, precisamente para contar con una nueva traducción que pudieran entender los fieles. De ahí que esta “versión oficial” se conociera como vulgata editio, es decir, edición para el pueblo o edición divulgada.
Durante la Edad Media, la masa de los creyentes no sabían leer, así que poco habrían ganado con una traducción de la Biblia. Por su parte, los que sabían leer, aprendían usando textos en griego y latín, así que tampoco necesitaban más para conocer las Escrituras.
En esos años, cuando ni siquiera los reyes sabían leer, fueron los monjes católicos quienes copiaron los libros sagrados, una y otra vez, a mano, en una labor incansable. En 1450, cuando Johannes Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles, uno de los primeros libros en ser impreso fue una Biblia católica
Es falso que hubiera castigos canónicos por traducir la Biblia. Si hubo algunas ediciones prohibidas por la autoridad civil, fue por temor de que contuvieran un texto gravemente manipulado. Eso era percibido como un peligro por toda la comunidad, tal como hoy en día se sanciona la falsificación de dinero [2].
En respaldo a esta leyenda negra, se suele mencionar el Concilio de Toulouse, que en 1229 efectivamente ordenó que se prohibiera a los fieles mantener en su poder copias en idioma común de secciones de las Escrituras. Sin embargo,esa nunca fue una resolución general de la Iglesia, ni se pensó que se aplicara a todos los fieles. Fue la decisión de un grupo de obispos, hoy en día hablaríamos de un sínodo local o conferencia episcopal, para enfrentar el grave conflicto político religioso que esa región de Francia estaba atravesando. Estas mentiras se suelen sazonar además con afirmaciones claramente absurdas, como que este concilio de 1229 puso a la Biblia en el índice de libros prohibidos, peros es índice no existió sino hasta muchos siglos más tarde.

Igualmente transparente es la mentira de que Lutero fuera excomulgado por traducir la Biblia, o que arriesgara pena de muerte por hacerlo. Para descartar lo primero, basta notar que el Papa León X emitió la bula de excomunión, Decet Romanum Pontificem, en enero de 1521; y que Lutero público su traducción del Nuevo Testamento en 1522, y la del Antiguo Testamento, en colaboración, en 1534, es decir 13 años después. El texto de la bula, disponible en la red, en nada se refiere a una traducción de la Biblia, y no podría hacerlo, pues todavía no existía.

Respecto a lo segundo, que alguna vez se estableciera la pena de muerte por traducir la Biblia, es una de esas acusaciones que se repiten al pasar en medio de muchas otras, pero sin nunca entregar una referencia concreta. A lo largo de la historia, la Iglesia ha producido una cantidad enorme de documentos, de todo tipo, pastoral, jurídicos, doctrinarios y místicos, y de existir un canon o decreto en ese sentido, lo esperable sería que se pudiera demostrara con facilidad. No es así, sin embargo, pero se difunden sin fundamento estas mentiras.

¿Solo el Papa puede interpretar la Biblia?

Al hablar del supuesto temor que tendría la Iglesia a que los fieles leyeran y conocieran las escrituras, se dice que incluso en la actualidad a los católicos se les prohíbe interpretar la Biblia, y que solamente el Papa y los obispos podrían hacerlo. En este sentido, se cita el Catecismo de la Iglesia Católica, donde señala que “El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios ha sido confiado únicamente al Magisterio de la Iglesia, al Papa y a los obispos en comunión con él” [3]. Con esto, se concluye que, según Roma, solo el Papa y los obispos tendrían la habilidad de interpretar la Palabra de Dios.

Uno podría entender la confusión que provocan las palabras del Catecismo, porque su verdadero sentido radica en una sutileza, incluso podríamos hablar de un tecnicismo. La clave para entender lo que se nos quiere aquí, radica en distinguir entre la interpretación que podamos hacer cada uno de nosotros, y el llamado “oficio de interpretar auténticamente”.

Es claro que cualquiera de nosotros puede tomar la Biblia, leerla, reflexionar sobre lo que lee y, con la ayuda del Espíritu Santo, comprender lo que nos dice y de qué forma se aplica en nuestra vida. Eso hacían los israelitas primero, y luego los cristianos, y ha dado lugar a incontables obras de fieles y santos cristianos, que no eran obispos ni Papas, pero que tenían una estrecha familiaridad y conocimiento de la Palabra de Dios escrita, que han escudriñado y profundizado en sus sentido. De esta capacidad también dependen los numerosos libros de teología que se publican cada año, las investigaciones teológicas y las carreras de muchos académicos.

Cualquiera de nosotros puede tomar la Biblia e interpretarla, como decíamos, pero ¿qué ocurre si los cristianos comprenden un mismo texto de forma diferente? Por sí solos, ninguno de ellos puede decir que el otro está errado y que su opinión es más verdadera, y casi siempre se admite que ambas interpretaciones son posibilidades que admite un mismo texto. Con esto se reconoce que la Biblia, por haber sido inspirada por Dios, puede tener varios sentidos para resultar relevante para personas de diferentes lugares y épocas.


Sin embargo, hay veces en que no es posible decir eso, en que una interpretación es incompatible con otras, en un asunto de gran importancia. La historia es testigo de numerosas disputas entre cristianos, por motivos de diferencias en cuestiones de doctrina, donde ambas facciones decían sostener su opinión en el sentido claro de la Biblia ¿Qué hacer en ese caso? Una posibilidad sería dividir la Iglesia, y que cada cristiano decidiera cuál interpretación es la correcta, pero a lo largo del tiempo eso terminaría por reducir la cristiandad a un conjunto de grupitos en constante debate. Otra opción sería declarar que a fin de cuentas el asunto no era tan importante, pero incluso esa declaración tendría que hacerla un tercero imparcial a ambas interpretaciones.

La Iglesia plantea una tercera alternativa: el oficio de interpretar auténticamente, que ejerce el Magisterio a través del Papa y de los obispo en comunión con él. Esto significa que, donde hay interpretaciones incompatibles sobre un asunto de importancia, el Magisterio puede decirnos cuál es la opción correcta, en razón de que Jesús confió a esta Iglesia la Palabra de Dios, que se expresan en la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura [4]. Por eso, porque es una función que implica interpretar con la autoridad recibida del Maestro, se habla del “oficio de interpretar auténticamente”, que solo tienen el Papa y los obispos en comunión con él, y que no tenemos el resto de los católicos.

En resumen, no es que los católicos no podamos leer o interpretar la Biblia, de hecho lo hacemos diariamente, incluso dando lugar a opiniones que se alejan de una lectura tradicional, lo que puede ser legítimo hasta cierto punto. Aquí el Catecismo está hablando de algo diferente y es que, “cuando la sangre llega al río”, cuando es realmente importante decidir entre dos interpretaciones, los católicos tenemos una herramienta para determinar cuál es la verdadera: el Magisterio del Papa y los obispos, y su oficio de interpretar auténticamente [5].

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NOTAS:

[1] San Jerónimo de Estridón (340-420) es uno de los padres de la Iglesia, y el mayor experto de su tiempo en griego, latín y hebreo.

[2] Sin ir más lejos, el propio Martín Lutero al traducir la Biblia al alemán se arrogó la potestad de agregar la palabra “solo” a Rm 3,28 (“Porque nosotros estimamos que le hombre es justificado [solo] por la fe, sin las obras de la Ley”) pues correspondía mejor a su doctrina. También decía que la Epístola de Santiago debía ser quitada de la Biblia, por enseñar que las obras eran importantes para la salvación.

[3] Catecismo de la Iglesia Católica, 100.

[4] Cf. Constitución Dogmática Dei Verbum, Concilio Vaticano II, 1965.

[5] En las disciplinas jurídicas se ha conservado esta forma de hablar. El diccionario de la Real Academia Española todavía define “interpretación auténtica” como “la que de una ley hace el mismo legislador”.

LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA, 18 SEPTIEMBRE


Los cinco minutos de María
Setiembre 18



Por un instante la oración creación entera se detuvo y dirigió su mirada a los labios de una doncella de Nazaret. El saludo del ángel de Dios flotaba aún en el aire de aquella primavera inconcebible para la carne, en la que el Dios eterno se haría uno de nosotros.
Todas las potencias celestiales miraron a la débil muchacha y esperaron: no satisfecho Dios con enviar a su Hijo único a morar en la tierra, hombre igual a los hombres en todo menos en el pecado, hace depender su plan de los labios de la joven. ¡Y la joven acepta a Dios en su seno!

Nuestra Señora del Sí, que al pronunciarlo derramaste alegría sobre todo lo que vive, ayúdame a decir siempre “sí” a la voluntad de Dios sobre mi vida.


* P. Alfonso Milagro

EL EVANGELIO DE HOY LUNES 18 SEPTIEMBRE 2017


Lecturas de hoy Lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario
18 de septiembre 





Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2,1-8):

Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio –digo la verdad, no miento– yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.

Palabra de Dios


Salmo 27

R/. Salva, Señor, a tu pueblo

Escucha, Señor, mi súplica 
cuando te pido ayuda 
y levanto las manos hacia tu santuario. R/.

El Señor es mi fuerza y mi escudo, 
en él confía mi corazón; 
él me socorrió y mi corazón se alegra 
y le canta agradecido. R/.

El Señor es la fuerza de su pueblo, 
el apoyo y la salvación de su Mesías. 
Salva, Señor, a tu pueblo 
y bendícelo porque es tuyo; 
apaciéntalo y condúcelo para siempre. R/.

Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (7,1-10):

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaum. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado, a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. 
Ellos presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.» 
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió a unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "ve", y va; al otro: "ven", y viene; y a mi criado: "haz esto", y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.»
Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Palabra del Señor




Comentario al Evangelio de hoy lunes, 18 de septiembre de 2017

Queridos hermanos:

Tanto la primera lectura como el salmo nos invitan a orar con insistencia y humildad: orar por todos los hombres ya que a todos quiere salvar Dios. En estos textos destaca ese espíritu abierto, sin discriminaciones ni fanatismos, que debe distinguir a los verdaderos discípulos de Jesús.

El texto de Lucas en el evangelio de hoy tiene unos matices peculiares que lo distinguen  de la narración de Mateo (8, 5-13). En la narración de Lucas el interés se centra en la actitud del centurión, un pagano cuya fe contrasta con el rechazo que Jesús encuentra en Israel. Y Jesús elogia su fe, aunque el soldado no aparezca físicamente en escena.

Lucas ve en este episodio el preludio de la entrada de los  paganos en la iglesia, que narrará ampliamente en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

La fe del centurión consiste en aceptar sin reservas  la autoridad de Jesús en su vida. Y la curación del criado sirve para poner de relieve la fe y la actitud interior de este oficial romano. A nosotros nos sorprende no sólo el amor que siente por aquella nación que le era extraña, Israel,  y que tanto ponderan los ancianos que lo recomiendan a Jesús, sino también el amor concreto a su prójimo. Si tiene a su siervo en tan gran estima, esto significa que lo aprecia como persona y no sólo como criado. A este doble afecto, por el pueblo judío y por el siervo, responderá el amor de Jesús que se extiende sobre los que están cerca y los que están lejos. El amor y la fe se conjugan perfectamente en este soldado.

IMÁGENES DE SAN VICENTE DE PAUL






NOVENA A SAN VICENTE DE PAUL, DEL 18 AL 27 SEPTIEMBRE


Novena a San Vicente de Paúl
Del 18 al 26 de Septiembre



“Si se invoca a la Madre de Dios y se la toma como Patrona en las cosas importantes, no puede ocurrir sino que todo vaya bien y redunde en gloria del buen Jesús, su Hijo”, decía San Vicente de Paul, patrono universal de las obras de caridad. 

Cercanos a la fiesta de este gran servidor de los pobres, que se celebra cada 27 de septiembre, aquí una novena en honor al fundador de la Congregación de la Misión (Vicentinos) y las Hijas de la Caridad:



Primer Día de la Novena a San Vicente de Paul

Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Primer día
Lectura Bíblica: Juan 1,35-51.

Palabras de San Vicente:

"Era el mes de enero de 1617 cuando sucedió esto; y el día de la conversión de San Pablo, la señora Gondí me pidió que tuviera un sermón en la Iglesia de Folleville para exhortar a los habitantes a la confesión general. Así lo hice, les hablé de su importancia y utilidad y luego les enseñé la manera de hacerlo debidamente. Dios tuvo tanto aprecio de la confianza y de la buena fe de aquella señora, que bendijo mis palabras, y todas aquellas gentes se vieron tan tocadas de Dios que acudieron a hacer su confesión general. Fuimos luego a las otras aldeas y nos sucedió lo mismo. Se reunían grandes multitudes y Dios nos concedió su bendición por todas partes. Aquel fue el primer sermón de misión y el éxito que Dios le dio el día de la conversión de San Pablo; Dios hizo esto no sin sus designios en tal día".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.




Segundo Día de la Novena a San Vicente de Paul


Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Segundo día
Lectura Bíblica: Lucas 4,14-22.

Palabras de San Vicente:

"Dar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que está cerca el Reino de los cielos, y que este Reino es para los pobres. Sí, evangelizar a los pobres es un oficio tan alto que es, por excelencia, el oficio del Hijo de Dios".

"El pobre pueblo se condena por no saber las cosas necesarias para la salvación y no confesarse. Si su Santidad supiese esta necesidad, no tendría descanso hacer todo lo posible para poner orden en ello".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



Tercer Día de la Novena a San Vicente de Paul

Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Tercer día
Lectura Bíblica: Mateo 1,13-20.

Palabras de San Vicente:

"La Iglesia tiene bastantes personas solitarias, gracias a Dios, y demasiadas inútiles, y otras muchas más que la desgarran. Lo que necesita es hombres y mujeres evangélicos, que se esfuercen en purgarla, en iluminarla y en unirla a su Divino Esposo".

"No podemos asegurar mejor nuestra felicidad eterna que viviendo y muriendo en el servicio a los pobres, en los brazos de la providencia y en una renuncia actual a nosotros mismos, para seguir a Jesucristo".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



Cuarto Día de la Novena a San Vicente De Paul



Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Cuarto día
Lectura Bíblica: Juan 2,1-12.

Palabras de San Vicente:

"Dios mantuvo siempre en mí una esperanza de liberación gracias a las asiduas plegarias que le dirigí a Él y a la Santa Virgen María, por cuya intercesión yo creo firmemente que he sido liberado".

"Y porque la Madre de Dios ha sido invocada y tomada como patrona para las cosas importantes, y todo resulte y redunde para gloria del buen Jesús, su Madre María será la protectora especial de todas las obras de caridad".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.




Quinto Día de la Novena a San Vicente de Paul


Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Quinto día
Lectura Bíblica: Juan 7,25-33.

Palabras de San Vicente:

"¿Qué es el Espíritu de nuestro Señor? Es un espíritu de perfecta caridad, lleno de una estima maravillosa a la divinidad y de un deseo infinito de honrarla dignamente, un conocimiento de las grandezas de su Padre, para administrarlas y ensalzarlas incesantemente".

"Los misioneros deben estar llenos del espíritu de compasión, ya que están obligados por su estado y por su vocación a servir a los más miserables, a los más abandonados y a los más hundidos en miserias corporales y espirituales".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.




Sexto Día de la Novena a San Vicente de Paul


Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Sexto día
Lectura Bíblica: Mateo 6,25-34.

Palabras de San Vicente:

"Las obras de Dios tienen su momento; es entonces cuando su Providencia las lleva a cabo y no antes ni después. El Hijo de Dios veía cómo se perdían las almas y, sin embargo, no adelantó la hora que se había ordenado para su venida. Aguardemos con paciencia y actuemos".

"¿Y qué vamos a hacer nosotros, sino querer lo que quiere la Divina Providencia y no querer lo que ella no quiere? Esta mañana me ha venido durante mi pobre oración un gran deseo de querer todo lo que acontece en el mundo, tanto de malo como de bueno, todas las penas en general y en particular, puesto que Dios las quiere, ya que las envía".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.




Séptimo Día de la Novena a San Vicente de Paul


Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Séptimo día
Lectura Bíblica: Marcos 16,9-20.

Palabras de San Vicente:

"El celo consiste en un puro deseo de hacerse agradable a Dios y útil al prójimo. Celo de extender el Reino de Dios, celo de procurar la salvación del prójimo. ¿Hay en el mundo algo más perfecto? Si el amor de Dios es fuego, el celo es la llama; si el amor de Dios es un sol, el celo es su rayo. El celo es lo más puro que hay en el amor de Dios".

"Es cierto que yo he sido enviado, no sólo para amar a Dios, sino para hacerlo amar. No me basta amar a Dios, si no lo ama mi prójimo. He de amar a mi prójimo, como imagen de Dios y objeto de su amor, y obrar de suerte que a su vez los hombres amen a su Creador, que los conoce y reconoce como hermanos, que los ha salvado, para que con una caridad mutua también ellos se amen entre sí por amor de Dios, que los ha amado hasta el punto de entregar por ellos a la muerte a su único Hijo".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.




Octavo Día de la Novena a San Vicente de Paul


Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Octavo día
Lectura Bíblica: Lucas 11, 9-13.

Palabras de San Vicente:

"La Iglesia es como una gran mies que requiere obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada tan conforme con el Evangelio como reunir, por un lado, luz y fuerzas para el alma en la oración, en la lectura y en el retiro y, por otro lado, ir luego a hacer partícipes a los hombres de este alimento espiritual. Esto es lo que hizo nuestro Señor y, después de Él, sus apóstoles".

"La oración es una elevación del espíritu a Dios, por la que el alma se despega como de sí misma para ir a buscar a Dios. Es una conversación del alma con Dios, una comunicación mutua, en la que Dios dice interiormente al alma lo que quiere que sepa y que haga, y donde el alma dice a su Dios lo que él mismo le da a conocer que tiene que pedir".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



Noveno Día de la Novena a San Vicente de Paul

Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas, 
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. 
Amén.

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de San Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Noveno día
Lectura Bíblica: Mateo 10,16-26.

Palabras de San Vicente:

"La sencillez es la virtud que más aprecio y en la que pongo más atención en mi conducta, según creo; y, si me es permitido decirlo, diría que en ella he realizado algunos progresos, por la misericordia de Dios".

"Por lo que a mí se refiere, no sé, me parece que Dios me ha dado un aprecio tan grande de la sencillez, que la llamo mi evangelio. Siento una especial devoción y consuelo al decir las cosas como son".

Preces:

Al recordar a San Vicente de Paúl, invoquemos la tierna bondad de Dios, para que despierte y renueve siempre el espíritu de nuestro Padre y digámosle confiadamente: "Inflámanos en tu amor, Señor"

- Tú que enviaste a tu Hijo para que trajera buenas noticias a los pobres, que jamás deje la Iglesia de anunciar esa palabra salvadora.

- Que aprendamos a amar realmente y sin preferencias a nuestro pueblo y a todo ser humano, y a trabajar por la convivencia humana en la paz y el bienestar.

- Tú que perfeccionaste la ley con el amor, muévenos a compartir el gozo con los alegres y la pena de los tristes, para que nuestro amor revierta más y más en bien de todos.

- Tú que hiciste a todos según tu imagen, que nuestro esfuerzo contribuya a extirpar tantas injusticias.

- Que quienes se esforzaron por reconocerte y amarte en los necesitados, lleguen a contemplarte cara a cara por siempre en tu Reino.

(Se dicen las intenciones de la novena y se rezan tres Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

Letanías a San Vicente

Dios Padre Misericordioso............... Ten Piedad de nosotros

Dios Hijo sacramento de amor

Dios Espíritu Santo, fuente de caridad

Santísima Trinidad, modelo de fraternidad y comunión

San Vicente adorador del Padre .....................  Ruega por nosotros

San Vicente seguidor de Jesucristo pobre y evangelizador de los pobres

San Vicente atento siempre a las luces del Espíritu Santo

San Vicente fiel ejecutor de la voluntad de Dios

San Vicente imitador de la Virgen de Nazareth

San Vicente escogido como instrumento de la caridad de Dios

San Vicente patrono universal de las obras de caridad

San Vicente renovador de la Iglesia

San Vicente que hiciste una clara opción por los pobres

San Vicente que amaste a Dios con todo tu ser

San Vicente que trabajaste por hacer efectivo el evangelio

San Vicente organizador del apostolado de los laicos

San Vicente fundador de la Congregación de la Misión

San Vicente amigo y orientador de Santa Luisa de Marillac

San Vicente co-fundador de las Hijas de la Caridad

San Vicente renovador del clero y de la vida consagrada

San Vicente multiplicador de las vocaciones y agentes de pastoral

San Vicente que leíste los signos de los tiempos como palabra de Dios

San Vicente que nos enseñaste la disponibilidad en la misión evangelizadora

San Vicente gigante de la caridad

San Vicente mensajero de la ternura y misericordia de Dios

San Vicente ejemplo de vida cristiana

San Vicente modelo de esperanza dinámica

San Vicente espejo de amor y de justicia social

Padre misericordioso y justo, que nos diste a Jesucristo evangelizador de los pobres, concédenos por la fuerza del Espíritu Santo ser dignos hijos y seguidores de San Vicente de Paúl, gastando nuestra vida en la evangelización de los pobres. Te lo pedimos por Jesucristo pobre, misionero de los pobres. Amén.

Oración final

Oh apóstol insigne de la caridad, glorioso San Vicente de Paúl, que extendiste tu celo por la salvación del prójimo y remedio de sus necesidades; alcánzanos del divino Apóstol de nuestras almas, Cristo Jesús, un verdadero espíritu de caridad animado, del cual nos entreguemos sin reservas a la práctica de las obras de misericordia, a fin de ser del número de aquellos de quienes está escrito: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Así sea. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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